1. Tenía que enseñarle las bases del trabajo


    Fecha: 22/10/2026, Categorías: Hetero Autor: Amateur, Fuente: CuentoRelatos

    ... haciendo juego con la faldita, estaba preciosa, yo estaba tan embobado mirándola que debía tener una cara de tonto de mil pares de c… Ella al verme la cara soltó la carcajada y me dice…
    
    ―¿Qué pasa? ¿Es que nunca viste a una mujer?
    
    ―Mujeres he visto muchas, como tu ninguna, —dije yo.
    
    ―Bueno Sergio, dejémonos de sandeces ¿Por qué no me llevas a cenar y luego echamos unos bailecitos en una buena disco? ¿Te parece?
    
    ―Es justo el programa que yo tenía preparado solo pendiente de tu aprobación y como veo que tú ya lo tienes decidido ¡En marcha!
    
    Yo llevaba cerca de seis años viajando periódicamente a París por lo que conocía la ciudad bastante bien, nos dirigimos al Barrio Latino donde conocía un restaurante muy acogedor y por añadidura el dueño era un buen amigo, en cuanto entramos salió a saludarme, le presenté a Marisa y el muy cómicamente dio dos vueltas alrededor de ella silbando con admiración, Marisa se tronchaba de risa.
    
    Nos condujo a un reservado, nos puso un aperitivo y a continuación la cena, entre el aperitivo que estaba cargadito de alcohol y el vino de la cena Marisa estaba más que alegre, se reía por todo, ya con el café René (Así se llamaba el dueño del restaurante) nos invitó a unas copas de un licor que yo pienso era afrodisíaco, nos puso a los dos a mil.
    
    Marisa me pidió la llevara a bailar. Fuimos a una disco que yo conozco, es muy elegante y discreta, frecuentada normalmente por gente de un cierto nivel, está formada por la barra, una ...
    ... pista de baile con luces muy, muy discretas, pequeños reservados donde los clientes gozan de una cierta intimidad, según entramos a Marisa le encantó, nos dirigimos a uno de los reservados, pedimos unas copas y nos dirigimos a la pista de baile, en esa disco toda la música es suave y melodiosa.
    
    Tomé a Marisa por el talle y la atraje hacia mí, ella se me pegó como una lapa, me miró a los ojos, acercó su boca a la mía y me besó dulcemente, sentir su cuerpo pegado al mío era electrizante, sus senos se notaban durísimos, el calor de su pubis y muslos llegaba a los míos y en un santiamén tenía mi polla a mil, ella colocó sus brazos alrededor de mi cuello y yo mis manos sobre sus nalgas y más que bailar nos frotábamos el uno contra la otra y viceversa, ella intentaba que mi polla se alojara entre sus muslos, pero la faldita se lo impedía (Era de una tela bastante fuerte).
    
    Con un descaro increíble bajó una mano, sacó mi polla de su alojamiento, se subió un poquito la faldita y alojó mi polla entre sus muslos pegadita a su coño, lo hizo tan rápido y las luces son tan tenues que creo nadie se enteró y si alguien se enteró no le dio mayor importancia, estuvimos así mucho rato disfrutando mutuamente de nuestros atrevidos roces y besándonos continuamente, entonces ella me susurró al oído…
    
    ―Métete la polla dentro del pantalón querido y vamos a sentarnos un ratito.
    
    Con cierto disimulo me giré un poquito y guardé mi polla nos dirigimos al reservado y ambos nos quitamos nuestras ...
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