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El entrenamiento de Alina - VII
Fecha: 25/10/2026, Categorías: No Consentido Autor: Cory, Fuente: TodoRelatos
El mediodía en la mansión tenía ya un ritual establecido. Alina estaba arrodillada sobre un cojín de cuero negro frente a la cama enorme de Rowan, completamente desnuda salvo por el grueso collar con su placa brillante: “Propiedad de Rowan”. Sus pezones con los piercings de diamantes estaban duros y tensos por el aire acondicionado. Las correas de sus muñecas estaban flojas, pero sabía que no debía moverse de esa postura. Frente a ella, cinco de los hombres de Rowan se alineaban. Rowan, sentado en la cama, los miraba con calma fría mientras sostenía un vaso de whisky. —¿Lista para tu almuerzo, nena? Alina levantó el rostro sonrojado, con los ojos húmedos de deseo. —Sí, papi. Gracias por mi comida. Rowan asintió. —Bien. Empieza. Ella se arrastró hacia el primero de ellos. Cuando estuvo en frente de él, el hombre la sujetó del cabello con fuerza. —Abre bien la boca. Ella abrió la boca obediente mientras el hombre empujaba su polla gruesa entre sus labios. El sabor salado, la sensación de la punta golpeando su garganta la hacían babear. Él embestía con fuerza, haciéndola gemir ahogado. —Trágatela toda, putita. Ella apenas pudo decir: —¡Gracias por la comida…! Cuando sintió el semen caliente llenar su boca, tragó con rapidez, sin apartarse. Rowan la miraba con orgullo satisfecho. —Así me gusta verte. Alimentándote bien. El segundo hombre no le dio respiro. Tomó su cabello y empezó a follarle la boca brutalmente, haciendo que ...
... las lágrimas se acumularan en los ojos de Alina. Ella sentía su saliva mezclarse con el semen anterior, el sonido húmedo y obsceno llenando la habitación. —¡Agradece! —gruñó Rowan. Ella se atragantó un poco, pero logró decir con voz ronca: —¡Gracias… por la comida… papi…! El hombre se corrió con un gruñido y ella tragó, sintiendo cómo se le llenaba el vientre de calor. Así pasaron los cinco, uno tras otro, haciéndola gemir, babear y tragar todo. Para el último, Alina ya tenía la voz rota, el cuerpo temblando. Rowan se inclinó hacia adelante, mirándola con deseo cruel. —¿Te gustó el almuerzo? Ella asintió, jadeante. —Sí, papi… me encantó… gracias por darme de comer… Él sonrió. —Buena puta. . . . La tarde era para “su entrenamiento de culo”. Rowan la puso en el cepo de madera, obligándola a doblarse. Sus muñecas y cuello quedaban atrapados en los huecos, el trasero levantado y expuesto. Rowan se paró detrás de ella, admirando la vista. Metió una mano por su coño, totalmente empapado. —Mírate… siempre tan lista para papi. Ella jadeaba, con el corazón acelerado. —Sí, papi… soy tuya… Rowan acarició sus nalgas y luego las azotó con fuerza, dejándolas rojas. —Hoy quiero tu culo. Ella se estremeció de anticipación. —Sí, papi. Tómalo. Rowan sonrió y sacó el lubricante. Vertió un chorro frío en su ano, masajeándolo con sus dedos. Ella gimoteó y tembló, pero no se movió. —Relájate. Cuando estuvo listo, Rowan se ...