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El entrenamiento de Alina - VII
Fecha: 25/10/2026, Categorías: No Consentido Autor: Cory, Fuente: TodoRelatos
... colocó detrás y empujó lentamente su gruesa polla dentro de su culo. —¡Aah…! Ella gritó, pero Rowan le sujetó la cadera con fuerza. —Silencio. Acepta mi polla. Comenzó a moverse, despacio al principio, luego más rápido. El sonido de su cuerpo chocando contra ella llenaba la habitación. Rowan gemía grave, satisfecho. —¿De quién es este culo? —¡Tuyo, papi! Él azotaba sus nalgas entre embestidas. —Dilo mejor. —¡Soy tu puta! ¡Tu perra! ¡Tu juguete, papi! Él sonrió. —Así me gusta. Cuando se vino, se quedó un momento dentro, apretándola fuerte. Después salió con un gemido grave y sujetó su cabello. —Ya sabes qué hacer Ella se inclinó lo que pudo en el cepo y le lamió la polla, tragando todo. —Eso es. Mientras Alina lamía, él habló. —Alina. —dijo con calma— Tú y yo vamos a casarnos. Ella abrió mucho los ojos, sorprendida. —¿En serio… papi? Rowan la miró con deseo y posesión. —Sí. Quiero que seas mía para siempre. Quiero que todos sepan que eres mi mujer. Ella temblaba de emoción y sumisión. —Sí, papi… solo quiero ser tuya… siempre… Rowan acarició su mejilla. —Entonces obedecerás todo lo que te diga. Esta noche iremos a visitar a tus padres. Quiero que les digas que eres mía, que te escapaste conmigo porque me amas. Que nos vamos a casar. Ella asintió con sumisión plena. —Sí, papi… haré todo como tú quieras. Rowan sonrió, satisfecho. —Buena chica. Fue al armario y sacó dos dildos gigantes. Los ...
... que siempre usaba cada vez que sacaba a Alina de la casa. —Pero antes… quiero prepararte. Alina se puso en cuatro sin que él tuviera que pedírselo. Rowan lubricó ambos juguetes con cuidado y los metió, uno en su coño y otro en su culo. Ella gimió fuerte, pero no protestó. —¡Aah… papi…! —Shh. —Rowan apretó ambos hasta el fondo, escuchando el gemido estrangulado de su sumisa—. Parece que necesitas más entrenamiento para que no te quejes cuando te meto los dildos. Luego ajustó los arneses para que los dildos quedaran bien sujetos. —No quiero que salgan en ningún momento. Ella tragó saliva. —Sí, papi… Rowan colocó un vibrador pequeño en su clítoris y lo sujetó con cinta especial, dejándolo fijo. —Esto va a estar encendido todo el viaje y todo el tiempo que yo quiera. Ella cerró los ojos, jadeando. —Sí, papi… Finalmente, cambió sus piercings de diamantes por otros de presión, que le apretaban dolorosamente los pezones. —Estos te recordarán a cada paso que des que eres mía. Ella gimió. —Gracias, papi… Rowan la vistió con un vestido sencillo y un abrigo, el contraste con su ropa interior obscenamente modificada haciéndola sonrojar. Finalmente, le colocó un anillo de compromiso de diamantes. —Para que todos sepan que eres mía. Ella lo miró con lágrimas de sumisión y felicidad. —Soy tuya, papi. Para siempre. Durante el trayecto en la limusina, como era de costumbre, en el asiento trasero de la Rowan se relajaba mientras ...