1. El entrenamiento de Alina - VII


    Fecha: 25/10/2026, Categorías: No Consentido Autor: Cory, Fuente: TodoRelatos

    ... Alina estaba en el suelo entre sus piernas, chupándole la polla obedientemente.
    
    —Eso es...
    
    Mientras tanto, él usaba el control remoto del vibrador en su clítoris y el de los dildos, subiéndolo al máximo. Ella se estremecía, casi desmayándose de placer, con los dildos enormes presionándola por dentro.
    
    —Eres tan buena chica, tragando mi polla así… serás una excelente esposa, Alina.
    
    Ella gemía, babeando.
    
    —Todo el camino vas a chuparme. Quiero que llegues empapada y temblorosa.
    
    —Sí… papi…
    
    Rowan miró por la ventana con media sonrisa, acariciando su cabeza con posesión.
    
    —Vas a ser mi esposa. Mi propiedad. Mi tesoro.
    
    Ella gimió con la polla en la boca:
    
    —Sí… papi… tuya… siempre tuya…
    
    .
    
    .
    
    .
    
    La limusina negra se detuvo frente a la casita sencilla y algo descuidada, con la pintura descascarada y el jardín lleno de maleza. Adentro se veían las luces encendidas.
    
    Rowan miró a Alina, que todavía estaba de rodillas en el piso del auto, vestida con su abrigo y el vestido sencillo que apenas disimulaba los piercings, dildos y el vibrador escondido.
    
    Rowan la tomó del mentón con sus dedos enguantados.
    
    —No saldrás de este coche hasta que termines tu trabajo.
    
    Ella bajó la cabeza, jadeando, y volvió a tomar su polla dura en la boca, succionando con esfuerzo mientras las lágrimas le corrían por las mejillas. ...
    ... El vibrador en su clítoris estaba encendido en nivel bajo, manteniéndola en un estado constante de tensión húmeda.
    
    Rowan le acariciaba el cabello, impaciente.
    
    —Vamos, nena. Papi quiere correrse en tu boca.
    
    Ella gemía y succionaba más profundo, hasta que Rowan soltó un gruñido grave y la llenó de semen caliente. Ella tragó sin apartarse, con un sonido húmedo y obediente.
    
    Cuando terminó, lo limpió con su boca, y luego él le dio una cachetada en la mejilla.
    
    —Así me gusta.
    
    Ella jadeó:
    
    —Gracias, papi…
    
    Rowan le subió el mentón para mirarla.
    
    —Escúchame bien. Cuando estemos ahí, eres mía. Propiedad mía. No digas más de lo necesario o te castigaré duro al llegar a casa.
    
    —Sí, papi.
    
    —Levanta el vestido. Quiero ver tus pezones.
    
    Ella obedeció y subió el vestido, revelando los piercings de presión enrojecidos. Rowan los tomó con sus dedos y los apretó más fuerte.
    
    Ella gimió y se retorció.
    
    —¡Ah… papi…!
    
    Rowan sonrió con esa maldad fría suya.
    
    —Mejor. Así me gusta.
    
    Se inclinó de pronto y la besó con brutalidad, dominando su boca, metiendo la lengua mientras la sujetaba del cuello con fuerza. Ella se derritió en su beso, completamente sumisa, gimiendo contra sus labios.
    
    Cuando se apartó, Alina estaba roja y temblorosa, respirando con dificultad.
    
    —Estás lista.
    
    Ella solo pudo asentir:
    
    —Sí… papi… 
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