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EsposasPerfectas.com - Cap 10
Fecha: 28/10/2026, Categorías: Transexuales Autor: maria sol, Fuente: TodoRelatos
... embate me repite en susurros: — Ahora eres mía. Solo mía esposa. Cuando el rito carnal termina, me deja tendida unos segundos, jadeante, vencida, abierta, y sangrante. Se incorpora sin dejar de mirarme, dando a entender que no ha terminado. Va hasta un arcón antiguo al pie de la cama, y lo abre con calma ritual, para luego retirar algo dentro de una caja de madera rustica, que no logro identificar. Luego regresa y lo sostiene frente a mí como sin yo pueda verlo. Me estremezco de solo pensar lo dentro de ella se encuentra oculto, sin saber lo qué implicará para mi vida. Tiende su mano para invitarme a levantarme de la cama, mientras sigo sigo temblando, y él decirme — Ve a limpiarte amada esposa, y regresa de inmediato. A mi regreso me espera junto a la cama, - Me ordena que me acerque, toma mi mano mientras me guía como temiendo que me escape me hace ascender a una tarima, me deja allí exhibida, golpea sus manos invitando a entrar a mis doncellas a quienes les entrega la extraña. Mientras una de ella la sostiene el recorre mi cuerpo con las yemas de sus dedos para luego abrir la caja y de ella extraer un cinturón de castidad, un objeto metálico hermoso pero diabólico, que brilla con la luz de las velas. Les ordena con solemnidad, por favor coloquen este cinturón de castidad a mi amada esposa, dado que ella ya no puede ser tocada por por otro hombre ni mujer. Mientras ellas se acercan a mi, veo que uncinturón de castidad femenino, ...
... totalmente plano, forjado en hierro, pulido para que brille, con correas de cuero curtido antiguo, ornamentado con arabescos, pero sin lugar a duda grotesco. — Este cinturón amada esposa dice con voz grave, ha sido llevado por todas las esposas de los hombres de mi familia, incluso mi madre. Todas ellas aprendieron que sus cuerpo no les pertenecían. Hoy lo aprenderás tú también, desde este momento, sera parte de tu cuerpo, y solo yo puedo retirarlo. Todo mi cuerpo tiembla, me siento muy asustada y vulnerable. Despliegan ante mi la pieza con lentitud, como si fuera una reliquia. Luego, sin darme tiempo a protestar, la doncella lo coloca sobre mi pubis, ajustando las tiras de cuero y encajando la placa de hierro que cubre y sella mi sexo. El frío del metal me arranca un gemido contenido, siento cómo la cerradura encaja entre mis piernas. Dejan paso a mi marido quien introduce el candado antiguo con su llave de bronce, lo cierra haciendo un clic que no olvidare en la vida. Saca la llave, la levanta frente a mí y sonríe. — A partir de ahora, tu feminidad está bajo mi custodia. Solo yo decidiré cuándo, cómo, dónde seras usada. Este cinturón será el guardián de tu obediencia y el recordatorio de tu entrega. Solo podrás hacer tu necesidades con mi permiso, solo tus doncellas con mi autorización podrán higienizarte. La llave desaparece en el bolsillo de su chaleco. Me acaricia el rostro con ternura contrastante y añade, para luego indicar a las criadas que se ...