1. Dos amigos de mi marido me follan en la casa de la playa


    Fecha: 30/10/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Khanine, Fuente: CuentoRelatos

    Esta es otra historia que me ocurrió este verano. Mi marido y yo tenemos un chalecito en la Costa Brava, donde pasamos parte del verano. En julio de este año, se empeñó en invitar a dos amigos suyos de la mili que estaban solteros. A mi, la verdad no me hacía mucha gracia, pero como la casa es suya, tenía que aceptarlo.
    
    Nosotros estábamos allí pasando el verano y ellos llegaron un viernes por la tarde. Uno se llamaba Andrés y otro Luis. Rondaban los 35 años. Andrés era bastante apuesto, alto y atlético, moreno de muy buen ver. Luis era más gordito y más bajo, pero muy simpático y sonriente y un poquito vacilón, cosa que a mí me agradaba mucho.
    
    Mi marido notó que a mí no me gustaba demasiado que vinieran y me pidió varias veces que fuese amable con ellos. Cuando llegaron, yo estaba vestida informalmente, con unos vaqueros muy cortos y muy bajos de talle, con lo que a nada que me agachase se me veía el tanga negro que llevaba. Luego llevaba una blusa anudada y bastante abierta que me dejaba un escote muy generoso, por supuesto sin sujetador, porque era verano y hacía calor.
    
    Entre lo que se me veía a través del escote y a través de la camisa, imaginaos. Enseguida noté sus miradas en mis tetas y en mi culo, sus sonrisas insinuantes y sus pequeños roces, cosa que me empezó a poner cachondona, por lo que disimuladamente me dejé desabrochado el botón del pantalón y aflojé el nudo de la blusa para enseñar un poquito más. Durante la cena les servía y aprovechaba para que me ...
    ... vieran las tetas y para pasar cerca de ellos y rozarles con ellas o con el culo.
    
    Después de cenar me quité el tanga y bajé un poco la bragueta para que pudieran adivinar mis pelos. Me senté enfrente de ellos para que al abrir mis piernas tuvieran una buena visión, pero esa noche no pasó nada. Nos fuimos a dormir, pero yo estaba tan caliente que no podía hacerlo y me levanté al salón. Llevaba puesto un camisoncito corto muy fino, sin ropa interior. No podía más y me empecé a masturbar pensando en ellos. Lo hacía con las dos manos, con las piernas muy separadas encima del sillón, tocándome el coño y el culo, chupándome los dedos y tocándome las tetas.
    
    Me había bajado las hombreras y las había sacado fuera para poder sobarlas mejor y tenía remangado el camisón hasta la cintura. Tuve un orgasmo muy rico y cuando me estaba recolocando la ropa vi a Andrés con un vaso de agua. ¡Hola! me dijo, – he ido a por un vaso de agua-. Yo le sonreí. No sé lo que vio, pero probablemente fue todo a juzgar por el bulto que se adivinaba bajo su calzoncillo, de esos justitos que marcan paquete. Nos fuimos a dormir. A la mañana siguiente fuimos a la playa. Me puse un biquini tanga blanco muy sexy y encima un vestidito a juego, muy corto y casi transparente.
    
    Cuando llegamos, mi marido y Luis se fueron a bucear. Andrés dijo que no le apetecía y yo me puse a tomar el sol. Al rato, me dijo que si quería que me pusiese crema, que tenía que cuidar mi piel tan bonita. Yo le sonreí y le dije que si, ...
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