1. Solo coquetear con una madurita


    Fecha: 31/10/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: AREIK, Fuente: CuentoRelatos

    Habían pasado unos dos meses que no nos veíamos desde lo sucedido en aquella fiesta de disfraces. Ese hecho nos había dejado tan extasiados y perplejos que no volvimos a encontrarnos, hablamos varias veces por teléfono, pero sin volver a hablar del tema. Comentándonos cosas varias o de su ex novio o de alguna de mis mujeres, pero nada de aquel memorable suceso. Un sábado pasé por su negocio, habíamos quedado en almorzar en una pizzería muy cercana junto con una de sus amigas.
    
    Faltando cinco minutos para el cierre de mediodía ingresó al local Yanha, que vivía encima del local de Leylia, una mujer bastante alta, de musculatura rígida, delgada, de cabello muy corto color negro azulado que le realzaba su presencia y grandes ojos azules, clienta algo habitual, de unos 50/55 años. Vestía una gabardina por encima de las rodillas y botas largas de altos tacones que mostraban piernas delineadas y le brindaban un toque bastante sexy.
    
    Yo ya la había visto una o dos veces comprando dentro del local, en alguna de mis visitas anteriores. Pese a su edad se notaba que cuidaba mucho de su cuerpo y no era de descartar que se hubiera hecho algunas operaciones para mantenerse joven y bella. De hecho, realmente lo estaba, y no aparentaba para nada su edad.
    
    Sin desear ni imaginarme nada decidí coquetear un poco con Yahna. La amiga de Leylia era una buena chica, pero algo pesimista, por lo que sugerí de atender a la mujer mientras ella se iba al encuentro con su amiga. La mujer se mostró ...
    ... complaciente que la atendiera y Leylia salió hacia la pizzería. Le dije mientras se iba, que la alcanzaría en unos 5 o 10 minutos.
    
    Sugerí a Yanha que colgara su gabardina en un perchero, respondiéndome con una sonrisa cómplice que “no podía” y que estaba contenta que yo la atendiera. Ambos comentarios me sorprendieron un poco sin saber bien a que se refería, entendiendo que no querría dejar dinero o documentos fuera de su alcance. Le entregue las dos prendas que me pidió (de esas que se cierran y abrochan por dejo de los genitales) y se marchó al probador encimando la puerta hasta el filo del marco, pero sin trabarla de adentro.
    
    Mientras estuvo ahí dentro me comentó que no podía colgar la gabardina en el perchero, porque como vivía arriba, para facilitar la prueba de ropas, era lo único que traía puesto, al tiempo que con uno de sus brazos al quitarse algo, empujo suavemente la puerta que se abrió unos diez centímetros. Allí puede observar su delineado cuerpo, cubierto solo por sus botas y un diminuto y muy sexy sostén.
    
    Me acerqué y mientras abrí un poco más la puerta, le pregunté si necesitaba ayuda. A lo que respondió que si, que necesitaba que me quite el pantalón mientras su mano se deslizaba sobre mi bulto masajeándolo con firmeza. Así lo hice al tiempo que Yahna se agachaba para lamer por dentro y hacia arriba mis piernas, llegando lentamente hasta mi polla que ya había comenzado a crecer lo suficiente para entrar en acción.
    
    Se entretuvo un rato recorriéndola ...
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