1. Un viejo verde y yo sola en la piscina (3)


    Fecha: 04/11/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Silvana, Fuente: CuentoRelatos

    ... vecino, aunque me da vergüenza reconocerlo… creo que lo hice para eso….
    
    —Ya lo sé vecina. Me di cuenta de que me pillaste tocándome, así que cuando vi que dejabas media teta fuera para mí me corrí como un salvaje mirándote. Mira. Allí está el pantalón manchado.
    
    —Y los calzoncillos también, ya lo vi.
    
    —Por supuesto que los viste. Puse tu pijama directamente sobre mi lefote en ellos jajaja.
    
    —Sí me di cu…
    
    Y de pronto, por sorpresa, tengo su lengua en mi boca. Me come la boca y mete toda su lengua que se mueve como una loca. Su aliento me llena. Yo, que llevaba ya un buen rato esperando el beso, al sentirlo me abandono a él. Trato de jugar con su lengua, aunque se mueve demasiado bruscamente. Así que, simplemente me dejo explorar mientras acaricio su verga.
    
    —¡Uf! la tengo durísima, Silvia, joder que buena estás…
    
    —Pues no te imaginas como estoy yo, vecino… estoy chorreando…
    
    Vuelve a besarme. Yo sigo tocando su verga. Es una delicia. De pronto, pega un arreón, me coge en volandas y comienza a llevarme contra una pared. Yo cierro los ojos ante el inminente golpe que, finalmente se produce. Y, una vez empotrada contra ella, me la mete de golpe con un gruñido y yo le respondo con un grito.
    
    —Joder, al fin, al fin, ¡aah! Le digo.
    
    Empieza a follarme como profetizó, como una zorra. Dando embestidas fuertes y violetas. Mi espalda choca contra la pared en cada una de ellas y a veces mi cabeza también.
    
    —Ohhh síi, ahhh joder. Te estoy follando y no me lo creo, ...
    ... Silvia.
    
    Yo sólo jadeo y gimo. Los golpes son demoledores. Y para colmo aumenta el ritmo y el vigor.
    
    -Joder vecino, ¿de dónde saca esas fuerzas? Mi marido con 30 años menos ni se le parece, ¡coño!
    
    Se ríe y se lanza a por mis tetas, como diciendo, ¿y esto lo hace mejor él? Las lame, las chupa y las muerde. Entre los dos logramos que mi cuerpo suba y baje por su falo.
    
    —Vecino, como me coma así las tetas, no voy a tener suficiente… Joder, joder, —digo a cada embestida.— Vecino, por favor cómamelas un poco más que estoy a punto… estoy ahí… aaaah un poco más…
    
    Y entonces me deshago. Me deshago entre sus pollazos, mientras sus labios y dientes juegan con mis tetas. Oliendo mi cara a alcohol y tabaco. Oliendo mis tetas a alcohol y tabaco. Y oliendo a sexo. Combinado entre mis abundantes flujos y los suyos. Yo ya he comenzado a correrme, pero a él parece darle igual. Paf, paf, paf, contra la pared. Cada vez más fuerte.
    
    —¿Así te gusta zorra? ¿Eh?
    
    —Sí, sí, sí ¡uf!
    
    —¡ohh sí!, ¿así te folla el maricón de tu marido? seguro que no… jajaja
    
    —¿Que dice vecino?, ¿cómo va a follarme así el maricón de mi marido? Él me trata como a una princesa.
    
    Plaf, plaf, plaf.
    
    —Menos mal que no está en casa, sino oiría todo contra la pared, jajaja.
    
    Y aumenta aún más el vigor del martilleo.
    
    Plaf, plaf, plaf
    
    —Pero, aaah, creo, aaaah, que no me hace falta aaah estar en casa aaah, para oír los golpes aaaah, de mi cabeza contra la pared aaaah.
    
    Plaf, plaf, plaf.
    
    Sigue, ...
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