1. Cumpliendo ordenes qué me envian


    Fecha: 05/11/2026, Categorías: Confesiones Autor: Asharte, Fuente: TodoRelatos

    Recibí esta orden: "USA UN COLLAR DE PERRO (DISCRETO) TODA LA SEMANA..."
    
    Desde el primer domingo, el collar de perro se convirtió en mi constante compañero. Era un collar discreto, de cuero negro, con un broche de plata y una pequeña placa grabada con un símbolo que solo yo entendía. Lo llevé oculto bajo mi ropa, pero su presencia era innegable. Cada movimiento, cada respiración, me recordaba a quién pertenecía. Era un recordatorio constante de mi sumisión, un secreto entre mi cuerpo y yo.
    
    **Domingo:**
    
    Comencé el día sintiendo el peso del collar alrededor de mi cuello. Era una sensación extraña, pero también reconfortante. Pasé el día en casa, explorando cómo se sentía el cuero contra mi piel. Cada vez que me movía, el collar me recordaba mi compromiso. Me senté en el sofá, el collar aún en su lugar, una constante compañía. La noche llegó y, al prepararme para dormir, el collar permaneció en su lugar, un recordatorio constante de mi entrega y devoción.
    
    **Lunes:**
    
    El lunes fue un día de trabajo. Llevé el collar oculto bajo una bufanda, sintiendo su presencia cada vez que me inclinaba o me movía. En la oficina, la rutina diaria se mezcló con la constante conciencia del collar. Cada hora, me recordaba a quién pertenecía, y esa sensación se volvió familiar, casi reconfortante. Al final del día, al llegar a casa, me quité la bufanda, pero el collar permaneció en su lugar, un secreto entre mi cuerpo y yo.
    
    **Martes:**
    
    El martes, decidí llevar el collar oculto ...
    ... bajo una camiseta de cuello alto. La sensación del cuero contra mi piel se volvió más intensa, más presente. Durante una reunión, sentí su peso, un recordatorio constante de mi sumisión. Al mediodía, me escapé a un lugar tranquilo, quitándome la camiseta para sentir el collar directamente contra mi piel. Era una sensación de vulnerabilidad y entrega, una conexión profunda con mi deseo. Por la noche, al llegar a casa, me tocaba suavemente el cuello, sintiendo el collar como una extensión de mi ser.
    
    **Miércoles:**
    
    El miércoles, el collar se convirtió en una parte integral de mi rutina. Lo llevaba con orgullo, aunque oculto. En el metro, mientras me dirigía al trabajo, sentí las miradas de los pasajeros, pero sabía que mi secreto estaba a salvo. La anticipación de la próxima orden me mantenía en un estado constante de excitación. Al llegar a casa, me senté en el sofá, el collar aún en su lugar, reflexionando sobre mi sumisión y el placer que me proporcionaba. Me masturbé lentamente, sintiendo el collar como un recordatorio de mi entrega.
    
    **Jueves:**
    
    El jueves, recibí una nueva orden: llevar un mini vibrador de bala todo el día y activarlo cada hora durante 5 minutos. El collar ya estaba en su lugar, y ahora, con el vibrador escondido en mis bragas, me sentí completamente sumisa. A las 9 de la mañana, lo activé por primera vez. El zumbido suave pero persistente me tomó por sorpresa, enviando ondas de placer a través de mi cuerpo. La sensación del vibrador, combinada con ...
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