1. Cumpliendo ordenes qué me envian


    Fecha: 05/11/2026, Categorías: Confesiones Autor: Asharte, Fuente: TodoRelatos

    ... la presencia del collar, era intensa, un recordatorio constante de mi sumisión y deseo. Pasé el día en un estado de excitación constante, cada activación llevándome más cerca del éxtasis. En la oficina, durante una presentación, el vibrador se activó. Me senté en la silla, intentando mantener la compostura mientras el placer recorría mi cuerpo. Mis colegas no notaron nada, pero yo estaba al borde del éxtasis. Al mediodía, en la cafetería, el vibrador se activó de nuevo. Me senté en una mesa, cruzando las piernas para intentar controlar la oleada de placer. Un compañero de trabajo se acercó a hablar, y tuve que esforzarme para mantener una conversación coherente mientras el vibrador zumbaba entre mis piernas. Por la tarde, en el metro de regreso a casa, el vibrador se activó una vez más. El zumbido constante era casi insoportable, y me encontré apretando los muslos, intentando controlar la ola de placer que amenazaba con abrumarme. Las miradas de los pasajeros me hacían sentir aún más vulnerable, pero también más excitada. Sabía que podía ser descubierta en cualquier momento, pero esa posibilidad solo aumentaba mi deseo. Al llegar a casa, cerré la puerta detrás de mí y me apoyé contra ella, jadeando, con el vibrador aún zumbando, su insistente demanda de atención finalmente apaciguada. Me quité la ropa, el collar de perro cayendo al suelo con un suave tintineo. Me dejé caer en la cama, mi cuerpo temblando de anticipación. Con una mano, activé el vibrador una última vez, la ...
    ... otra explorando mi cuerpo, buscando la liberación que había estado anhelando todo el día. Mis gemidos llenaron la habitación mientras me llevaba al borde del éxtasis, finalmente alcanzando el clímax que había estado esperando durante horas.
    
    **Viernes:**
    
    El viernes, el vibrador y el collar trabajaron juntos para mantenerme en un estado constante de excitación. Cada hora, como un reloj, el vibrador se activaba, y yo me movía con una mezcla de nerviosismo y placer. En la oficina, en la cafetería, incluso mientras caminaba por la calle, la anticipación y la expectativa se convirtieron en una parte integral de mi día. Al mediodía, me encontré en el baño, con las manos temblorosas mientras intentaba mantener la compostura. El vibrador había estado en marcha durante 5 minutos, y mi cuerpo estaba al borde del éxtasis. Salí del baño, mis mejillas sonrojadas y mis piernas débiles, pero con una sonrisa secreta en mi rostro. La tarde pasó en un borrón de reuniones y tareas, cada una interrumpida por la sensación insistente del vibrador. A las 5 de la tarde, finalmente estaba en mi camino a casa. Cada paso era una tortura deliciosa, mi cuerpo anhelando liberación. Mientras estaba en el metro, el vibrador se activó de nuevo. El zumbido constante era casi insoportable, y me encontré apretando los muslos, intentando controlar la ola de placer que amenazaba con abrumarme. Las miradas de los pasajeros me hacían sentir aún más vulnerable, pero también más excitada. Sabía que podía ser ...