-
Enseñando mi primita a ser puta
Fecha: 18/01/2026, Categorías: Incesto Tus Relatos Autor: Egon, Fuente: RelatosEroticos-Gratis
... lado para facilitar. No se me quedé sin calzones. Y viniéndome con fuertes espasmos y quejiditos. ¡Ah, como sentía falta de mi amorcito!, ¡Su amigo me estaba puteando sabroso, como él lo hacía, como él quería hoy era una perra! Además, sospechando que sería mi nuevo picador… Ruti sabía mover la bolita me llevó de nuevo al delirio, respiraba como pez fuera del agua. No recuerdo como me encontré con su verga en la mano, moviéndola con sabiduría, jajá, ¡ya no podía decir que no sabía cómo…! Esa vez, hasta ahí llegamos. Pero ya sabía que lo quería cogiéndome, quería sentir su palote bien metido en mi chota. En seguida ya estaba esperando la llamada de mi cabrón primito.. ¿Has visto a Ruti? Si. Fuimos al cine. ¿Y cómo te fue? Muy bien, lo dejé meterme mano, como combinamos, y las metió por todos lados, como lo haces tú. Yo quietecita y cooperando, lo dejé que me bajara los calzoncitos. Me pellizcó los pezones y movió la bolita, me hizo venir varias veces. ¡Estaba feliz! De nuevo estaba siendo mujer, como lo soy contigo. ¿Gata o perra? Si ¡Y qué! Fui feliz Estaba contenta y melancólica, por el recuerdo de ti, de estar siendo cachondeada en un cine, de piernas abiertas, enseñando la panocha, con las chiches de fuera. Me sentí una vagabunda… y eso me excitó más… ¿Yo… una vagabunda? ¿Una zorra? Sííí… como tú quieres que sea. ¿O no? Si cariño ¿Si te invitara a bailar, aceptarías? Si ¡Por supuesto! Ya se cómo es y me gusta. Con eso me estaba diciendo que eso sería ...
... lo siguiente. Y en efecto, unos días después Ruti me llamó para invitarme a ir a bailar, o a algún lado a tomar un trago. (¿O a coger?). Estaba haciendo lo que me gustaba y calentaba más. Lo que me ponía arrecha y me hacía correr ríos de mi panocha. Esos días siempre andaba mojada y olorosa a sexo. Vestí una faldita muy leve, una blusa de botones al frente, y ropa interior pequeña. (Siii, esta niña iba lista para la guerra) Fuimos a aquel lugar que ya conocía muy bien, donde ya había estado encuerada y cogiendo muchas veces, nos dirigimos directo al fondo, a los reservados. Me senté modosamente, esperando. Después de ordenar, vi que Ruti examinaba todo con curiosidad. Nunca había estado ahí. Poco después, salimos a bailar (O algo parecido) pronto, su mano se “resbaló” de la cintura, a las nalgas, la telita del vestido le decía que no era problema sentirme toda, los besos, con las lenguas hasta la garganta. Encontrado el camino a los pechos los movía alegremente. Discretamente, me solté el sostén y los botones de la blusa. Por mi parte, bajando la mano, encontré un bulto muy duro de buen tamaño… No aguantamos mucho, pronto me dijo: ¿Qué te parece si vamos a otro lugar? Más íntimo. No conseguí hablar, solo asentí con la cabeza y me cerré la blusa. No tenía la menor duda, le iba a dar las nalgas a Ruti, ese era la ofrenda que mi amorcito me pedía: que fuera huila, y lo estaba complaciendo. Estaba siendo la yegua de Ruti. Ya en el coche, me subí la falda a más de ...