1. Enseñando mi primita a ser puta


    Fecha: 18/01/2026, Categorías: Incesto Tus Relatos Autor: Egon, Fuente: RelatosEroticos-Gratis

    ... medio muslo, invitándolo a meterme la mano, lo que hizo de inmediato, me solté los botones de la blusa y quité el sostén. Él se abrió la bragueta soltando al león, que agarré de inmediato. Era una buena herramienta buscando pelea, comencé a saboreármela.
    De los muslos, subió a la araña, obedientemente me bajé los calzones y abrí las piernas. 
    Me reí al ver que casi no podía manejar. 
    Llegamos pronto al motel, el mismo en el que mi primito me había desvirgado. Pensando en eso, me di cuenta, que este momento era otra inauguración, la cuarta en mi vidita sexual: la primera había sido la de romperme el chocho, la segunda, la de enseñarme a bombear palos, la tercera fue la de romperme el chiquito y esta era la de inauguración de zorra. ¡Oh!
    Como lo hacía con mi amorcito, al llegar al motel, me quedé con toda la ropa abierta, como venía, para que el recepcionista se diera un taco de ojo. Para mi deleite, lo hizo, agradeciendo, abrí y cerré las piernas.
    Entrando, con cuidado, me quitó la blusa. Correspondiendo, solté la falda. Abrió los ojos al verme sin calzones. Me tomó de las manos y me admiró con detalle, dándome vuelta. Y nos pegamos como con chicle, con las manos corriendo por todos lados. Sentado en le cama me mamaba los pezones cachondeando las nalgas, con pasadas por el mono, acariciando de leve el chiquito. 
    Me senté en la cama, con calma me puso su macana por la boquita, me la comí ¡Estaba muy sabrosa! O yo muy chupapollas, no importaba. Lo mamé rico, era la ...
    ... segunda polla que conocía. Y ya sabía muy bien como hacerlo, ya me había comido un chingo de veces la de mi primito. 
    Sus dedos se paseaban por mi coñito, moviendo la bolita, haciendo escapaditas al remolino del cutis
    No lo dejé terminar, no teníamos tanta confianza. Me recosté en la cama y me montó, metiéndome impacientemente su riata por el coño. Estábamos tan jodidamente calientes, que nos venimos casi de inmediato.
    Pensaba: ¡Es tu oportunidad de ser putita! ¡Goza perra! Aprovecha conocer otras vergas, ¡convéncete que puedes ser puta! (¡No! ¡que vergüenza! ¿Qué vergüenza? ¿y le estas dando las nachas a Ruti?)
    Moviendo el culo, sentí claramente la venida de Ruti, y casi al mismo tiempo, la mía.
    Descansamos platicando, acariciándonos, me acariciaba y chupaba los pezones y yo le besaba el pito. Como dos amantes cariñosos. 
    Me empinó de nuevo, esta vez me puse de a perrita, ofreciendole las nalgas (¿Es las nalgas o el culo?)
    Como era ya con confianza, fue medio rapidito. Igual me vine dos veces, de lo cachonda que estaba.
    Unos días después le conté a mi primo.                   
    Ya estuve con Ruti. Yo no sabía que él ya sabía toda la historia. Se hizo pendejo.
    ¡Ah sí! ¿Fueron de nuevo al cine? 
    ¡No! Le respondí con cara de pícara. Me llevó a un motel.
    ¿Te…? ¿Le?
    Jajaja… si me llevó a un motel y me empinó… Le conté como había sido…
    ¡Te gustó! 
    Bueno, sí, si me gustó
    ¡Te gustó ser cogida por otro, por un desconocido! ¿Ves como si te puede gustar darlas? Te dije que ...