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La Puta de Mi Sangre 1
Fecha: 01/05/2026, Categorías: Incesto Tus Relatos Autor: davdilopez7207, Fuente: RelatosEroticos-Gratis
... en el pelo, en las tetas. Le llenaron la boca hasta que le chorreaba por la barbilla. Mi mamá tragó lo que pudo, gimiendo como la puta degenerada que era. Cuando terminaron, mi papá se acercó a mí y me puso una mano en el hombro. —Tu turno, Juan. Me levanté con las piernas temblando. Tenía la verga tan dura que parecía que iba a explotar. Mi mamá me miró desde el suelo, con la cara completamente cubierta de semen de extraños, el maquillaje corrido y la mirada perdida de placer. —Ven, hijo… —susurró con voz ronca—. Ven a coger a tu mamá por primera vez. Carlos sonrió con orgullo. —Fóllatela, Juan. Fóllate a tu madre como te dé la gana. Pero quiero que le digas todo lo que sentiste ese día mientras la mirabas escondido. Me arrodillé frente a ella, agarré mi verga y la froté contra su coño empapado y lleno de semen de otros hombres. —Mamá… —dije con la voz temblorosa de excitación—, ese día que te vi siendo cogida… me di cuenta de que ya no eres mi mamá. Eres una puta. Y hoy… hoy voy a cogerme a la puta que parió. Y de un solo empujón brutal, le metí toda la verga hasta el fondo. --- **CAPÍTULO 4: Las fantasías de mi hijo** **POV CARLOS** La sala olía a sexo, sudor y semen. Elizabeth estaba hecha un desastre glorioso: arrodillada sobre la alfombra, la cara y las tetas cubiertas de lefa espesa de Raúl y Víctor, el maquillaje corrido como una verdadera puta de lujo. Los dos socios ya se habían marchado satisfechos, dejándonos solo a los ...
... tres. Juan estaba detrás de su madre, con la verga enterrada hasta las bolas dentro del coño de Elizabeth. Se había corrido una vez ya, pero seguía duro como piedra. El muy cabrón tenía resistencia de soldado. Yo caminaba lentamente alrededor de ellos con el celular en la mano, grabando en 4K cada detalle. No quería perderme ni una sola expresión, ni un solo gemido, ni una sola palabra sucia que saliera de la boca de mi hijo. —Más lento, Juan —ordené con voz baja y calmada—. No la folles. Hazle el amor a tu madre… pero como el hijo pervertido que eres. Quiero que se lo digas todo. Todo lo que has guardado durante años. Y tú, Elizabeth, vas a escuchar cada palabra mientras tu propio hijo te tiene atravesada con su verga. Juan respiró agitado. Tenía las manos grandes y fuertes agarrando las caderas anchas de su madre. Empezó a moverse lento, profundo, sacando casi toda su gruesa verga y volviéndola a meter hasta el fondo con deliberada lentitud. Cada embestida hacía que Elizabeth soltara un gemido largo y tembloroso. —Díselo, hijo —lo insté, acercando el celular a su cara. Juan tragó saliva. Tenía la frente perlada de sudor y los músculos de los brazos marcados. Miró hacia abajo, viendo cómo su verga desaparecía una y otra vez en el coño que lo había parido. —Mamá… —empezó con voz ronca, casi rota—. Desde que tenía quince años que no puedo dejar de pensar en ti. Cuando te veía en la piscina con ese bikini ajustado… se me paraba al instante. Fantaseaba con ...