1. La Historia de Lena (Parte 1)


    Fecha: 28/07/2018, Categorías: Humor sexual Sexo con Maduras Tabú Autor: juanmanueltercero, Fuente: xHamster

    padre, siendo yo pequeña él no se escondía pero tampoco se exhibía, siempre he considerado que era una persona madura y seria, más no mojigata en los temas del cuerpo y del sexo, y así educó a mis hermanos y a mí.Ya en mi adolescencia, calculé que su miembro erecto alcanzaba como 27cms., además era grueso, aquello era todo un ejemplar… imposible que pasara desapercibido para una mujer…Empecé a darme cuenta de por qué mi padre con todo cariño y confianza me decía: mi culoncita…A mi edad las nalgas ya destacaban por su tamaño y redondez…Ver a mis hermanos desnudos era algo totalmente normal, igual que ellos me vieran a mí, pero ya caía en cuenta que poco a poco les iba cambiando el tamaño del pito…Cualquier duda o curiosidad, mi madre pacientemente me explicaba, o sea, nada de traumas o represiones…Estas nociones que menciono eran pasajeras o como en nebulosa, mi niñez se trataba de jugar y estudiar.Pero sí estoy consciente que a mis diez años de edad las cosas poco a poco empezaron a cambiar…Pedro ya tenía trece años, comenzó su desarrollo, levemente se le notaba el vello púbico, el pito a crecerle y lo que más curiosidad me daba era que con cierta frecuencia se le paraba, naturalmente él empezó a esconderse y yo a perseguirlo, realmente me gustaba verle esa cosa erecta.Casi sin darme cuenta, poquito a poquito, se asoman cosquillitas en mi entrepierna…Hugo tenía 12, normalmente seguía a Pedro en su desarrollo…Cuando cumplí 12 años, sí me vino la locura, mis hermanos, uno de ...
     quince y el otro de catorce.Lo que tenían entre las piernas ya eran vergas en forma, aunque no en total desarrollo, y el monumento que mi padre tenía entre las suyas… ¡alboroto total!Mis pezones ya estaban duros y las tetas empezaron a crecer visiblemente, la panochita ya estaba carnudita, las nalgas paradas, grandes y duras.Bien, pero déjenme contarles mis penurias hormonales…A esa edad ya era clara la comezón vulvar y vaginal en mí…Y mi madre ya sabía de mis calenturas, en su condición de madre-mujer me entendía y con paciencia me orientaba y me controlaba, tenía plena conciencia de las aventuras de tinte sexual que yo provocaba con mis hermanos…En su sabiduría era comprensiva hasta ciertos límites, realmente reconozco que ella me alivió la vida y para eso tuvo que ser mi cómplice en muchísimas ocasiones, pero siempre fue fiel a su compromiso moral con mi padre de velar por la salud y la conducta de los tres hijos.Con mi padre la situación se puso así: Las eternas idas a meterme en la cama con ellos ya tenían una clara intención, quería rozarme o que me rozaran los genitales de mi padre. Aquel vergón ya era mi obsesión…Entre bromas, juegos y dormidas, yo disfrutaba grandemente el tamaño y el calor de la tranca que me engendró, agradecida percibía en cualquier parte de mi cuerpo su potencia. Ahora ya era difícil que pudiera vérselo. Él ya se cuidaba un poco porque yo había crecido…En una ocasión sí me regañó: la calentura que sentía en la cuca se me hacía incontrolable, yo era ...
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