1. ROUS Y SU MASTÍN GIGANTE


    Fecha: 14/10/2017, Categorías: Zoofilia Autor: NEMESY, Fuente: SexoSinTabues

    Es la historia de ROUS, una mujer que se entrega a las circunstancias hasta que conoce a su gran pasión, un Mastín que le dará la felicidad. Hola a tod@s. Este relato es un poco más largo, intento que se trasladen al lugar, que sean parte de la escena que relato, aunque está clasificado de zoofilia no comienza como tal, bueno, empiezo y me entenderán. La finca, Funciona como una pequeña ciudad, hay muchos servicios como lavandería, correo, mantenimiento, médicos, abogados, un gran restaurante y una clínica veterinaria. Hay personas que trabaja haciendo y cumpliendo con muchas tareas, cociner@s, camarer@s, personal de limpieza, jardiner@s, veterinari@s, moz@s de cuadras, etc. prácticamente, todo lo que puedes necesitar lo encuentras y lo que no, se lo encargas y te lo traen a la finca. Una de las personas más importantes y que mas trabaja en la finca Rous. Señora de 48 años, alta, no muy esbelta, con grandes pechos, bonito culo y poco más que señalar de su físico, ahora bien, es un encanto, siempre está dispuesta ayudarte en lo que sea, tiene la sonrisa grabada en la cara, amable, respetuosa, según Mary es la persona ideal y más competente que ha tenido para llevar la finca. Cierto día, estaba esperando por Mary y me senté con Rous, en su despacho, me invito a un café y empezamos a charlar de cosas sin importancia, hasta que le pregunte. • Rous, ¿tu solo está aquí por el trabajo? • No, estoy aquí porque esta es mi casa y mi hogar desde algunos años. • Pensé que tú vivías en ...
    ... el pueblo. ¿no tienes Familia? • La tuve, pero me aleje de ellos, por un error mío. • ¿Me lo quieres contar? Ella me miro y sentí como si me estuviera examinándome, como preguntándose si yo era digno de conocer su historia. Le pareció bien y me empezó a contar. Joe, esto solo lo conocen muy pocas personas, es la historia de un comienzo con un montón de errores y el más grave fue, el ocultar la verdad a mis seres queridos, aunque como se suele decir, lo que perdí por un lado, lo gane por el otro. Cuando tenía 17 años un chico que vivía cerca de mi casa, me violo. No fue nada traumático y tampoco es que me hiciera mucho daño, era sexo no consentido y eso lo considero una violación. Yo por miedo a que las familias se pelearan, no dije nada y mi silencio le dio alas para violarme siempre que quería. Cuando pasaron algunos meses, ya no solo era él, sino que traía a algún amigo para que uno tras otro, se descargara en mí. Pasó un año con esta rutina, y me tuve que desplazar a otra ciudad a vivir por motivos de estudios. Para mí fue una liberación, ya no tenía que soportar los chantajes de mi vecino. En la nueva ciudad, tenía un apartamento pequeñito que mis padres me pagaban. Yo estaba en la gloria, tenía mi casa, mis estudios y era libre. De vez en cuando recordaba mi situación anterior y a veces hasta mojaba mis braguitas reviviendo aquellos momentos, pero no le daba más importancia. Al poco tiempo de llegar conocí a Félix, estaba como un tren, no sé que sentí, pero estaba loca ...
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