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Eli
Fecha: 24/06/2024, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Montes Federico, Fuente: CuentoRelatos
La conocí a Eli de pura casualidad. Yo estaba dando una charla sobre Materialismo Histórico y ella fue acompañando a un novio o algo así (después supe que estaban casi rompiendo en ese momento). Fue casi por compromiso, pero el tema le interesó. Era una piba muy vivaz y despierta y con ansias de conocimiento. En realidad, ese fue el primer nexo entre nosotros. Se quedó al terminar acribillándome a preguntas y le cortó el rostro al pibe con el que vino, el cual le insistía en irse a tomar unas copas. La invité, ya que le interesaba el tema, a una charla de lógica dialéctica que tenía planteada para la semana siguiente. Me aseguró que allí estaría y nos despedimos. Si me había interesado por sus ansias de saber y su inteligencia al intercambiar opiniones, cuando la vi partir, me cautivó su figura y su estética. - “¡¡Wow!! Que mujer más interesante”, pensé. El viernes próximo había iniciado la charla prevista con un cierto gusto a desencanto, ya que no la vi entre los concurrentes. Pero diez minutos después de haber empezado, la vi llegar, sentarse y escuchar atenta. Nuevamente intervino en el debate, preguntó en forma incisiva e inteligente y esperó que todos se vayan para venir a saludarme y pedirme disculpas. - “Lo siento, el cole tardó más de lo previsto”, me dijo. - “No tenés que disculparte, lo importante es que viniste y, por lo que veo, te interesó”. - “Oh si¡¡, mucho. Expones en una forma clara y sencilla. Me encantó”. - “Me alegro”. - “Igual, me ...
... quedaron miles de preguntas para hacerte. Me abrió más interrogantes y ganas de saber”. - ¿Cómo te llamás? - "Eli", me dijo. - “Pensaba cenar algo por acá antes de irme, vení y preguntá” - “¡¡No!!”, me dijo “Cena tranquilo”. - “Eli, no puedo encontrar algo mas insulso y deprimente que cenar solo. ¿Y si te pido que me acompañes? - “Bueno, así me la ponés más fácil. Pero si te cansan mis preguntas, me decís. ¿Está bien?”. -”Sí señorita”, dije sonriendo y haciéndole la venia. Fuimos a una pizzería cerca y, mientras nos hacíamos cargo de una napolitana, cumpliendo su amenaza, me acribilló a preguntas. - “Qué estudias”, le pregunté cuando la pizza y las preguntas se habían acabado. - “Letras. Pero dudaba entre Letras y Filosofía y aún dudo”. -”Interesantes las dos. Son dos carreras que me encantaría hacer. En realidad son muchas las que me gustarían. Igual, no voy a hacer ninguna. Ya pasaron mis días de estudiante”. - “Nunca pasan y no creo que vos no estudies. Por tu cuenta, pero seguro estudias. Tenés una mente muy inquieta para no hacerlo”. El tiempo se nos fue yendo sin darnos cuenta. Los mozos levantando sillas y limpiando nos trajeron a la realidad. - “¡¡Uyyy!! ¡¡Qué tarde se hizo”, dijo con voz y gestos de alarma. - “¿Te tenes que levantar temprano?”. - “No, pero donde vivo no es conveniente llegar tan tarde”. - “¿Por dónde vivís?” “En Florida, pero en la Florida pobre, para el lado de Constituyentes”. - “Conozco, viví ...