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Eli
Fecha: 24/06/2024, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Montes Federico, Fuente: CuentoRelatos
... las sábanas descubrí que estaba totalmente desnuda. - “¿Te gusta que te mimen?”, pregunté. - “Mucho”. - “Entonces, date vuelta y dejame que te mime. Si algo no te gusta, me avisas, pero si no, please, dejame disfrutar tu cuerpo”. - “Ok”, dijo, medio intrigada. Usando una crema para masajes, empecé a frotarle el cuello y la espalda con masajes relajantes, pasé por sus nalgas para trabajar sus piernas, bajando hasta sus pies, los cuales masajée largamente. - “¿Te gusta? - “Muchísimo. Pero yo no hago nada”, protestó. - “Oh si que hacés. Disfrutás y me dejas saborear la belleza de tu cuerpo. Pero si algo te pone mal, decime”. - “No, nada, es fantástico. Pero no estoy acostumbrada a recibir tanta caricia sin participar”. - “Ya te va a llegar el turno, tené paciencia. Ahora, cerrá los ojos y dejate acariciar”. - “Si profe”, dijo con una risita. - “Ahora date vuelta pero, por favor, dejá los ojos cerrados. Te va a permitir disfrutar más. ¿O querés que te los vende”. - “Si, me gustaría” Le puse una venda en los ojos con un pañuelo de cuello y ella me dejó hacer sin decir nada. Ya puesta boca arriba, comencé a acariciar su pecho, evitando sus tetas. Cuello, costados, panza y de a poco, bajando sin llegar a su pubis. Bajé a las píernas y, al terminar, volví arriba. Empecé a acariciar y lamer sus pezones suavemente mientras ella suspiraba y tensaba su cuerpo. Después empecé a acariciar la parte interior de sus muslos bordeando su vagina, sin ...
... tocarla. Su cuerpo se movía como para acercármela. Cuando sentí que estaba muy excitada, bajé a lamerle suavemente, pasando la lengua por sus labios hasta alcanzar el clítoris, el cual apenas tocaba con el aliento o muy leves toques de mis labios. Sus manos apretaban las sábanas y su cuerpo se arqueaba ante el contacto. Cuando la note lista, comencé a introducir un dedo y después dos, muy de a poquito, moviéndolos suavemente, mientras seguía lamiéndola. Allí llegó su primer orgasmo. Esperé que pasara y continué con los dedos y la lengua, besando y succionando cada tanto el clítoris. En ese momento, tomé un vibrador pequeño de la mesa de luz y comencé a pasarlo por su vagina, cambiando la intensidad de la vibración. Se removió inquieta y preguntó: - “Qué es eso?. - “Un juguetito para mejorar la experiencia. ¿No te gusta?” - “No, es que me resultó extraño, pero interesante, seguí”. Continué con el vibrador, mis lamidas y mis besos. Le fui pasando el vibrador en su vagina, apenas acariciando su colita y después apoyándolo sobre su clítoris. En ese momento, ella puso sus manos en mi cabeza y la empujó contra ella. Mientras yo lo chupaba ya en forma intensa, acabó por segunda vez. Me quedé un rato quieto mientras ella jadeaba y recobraba el aliento. - “¿Te gusta?”. - “Muchísimo”. - “Me dejás que siga un rato”, le pregunté. - “¿Más?”, contestó asombrada. -”Si, salvo que te disguste” - “No, seguí, seguí”. Volví a su hermosa conchita, lamiendo y ...