1. Eli


    Fecha: 24/06/2024, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Montes Federico, Fuente: CuentoRelatos

    ... jugando con ella. Tomé de la mesa de luz dos consoladores y empecé a jugar con ellos, introduciendo uno muy de a poquito en su vagina mientras la lamía y con el otro, mas pequeño, jugaba suavemente sobre su ano. Cuando hice eso se retrajo un poco.
    
    - “¿No te gusta? ¿querés que pare?, pregunté.”
    
    - “No, no. Es que necesito que lo hagas muy despacito”, me dijo.
    
    - “Jamás te haría doler, ni siquiera deseo hacerte algo que te desagrade. Cuando algo de eso pase, me decías y paro. Pero si disfrutas, teneme confianza y dejame, lo único que quiero es darte placer”.
    
    Volví otra vez a jugar con su conchita y su colita, con todo el cuidado y suavidad necesaria. Pero ella se fue aflojando y su cuerpo empezó a disfrutar y a querer más. De a poco, ambos consoladores fueron entrando en ella acompañados por los besos y lamidas. En un momento, volvió a forzar mi cabeza contra su pubis, arqueó el cuerpo, gimió un rato y acabó con un grito ahogado mientras sus manos se crispaban contra mi espalda y apretaban mi cabeza. Después aflojó toda la presión y quedó laxa, quieta y silenciosa. Fui retirando muy despacio ambos consoladores, me puse al lado de ella y empecé a besarle el cuello y los pezones.
    
    - “Pará, no doy más”, dijo mientras me traía hacia ella y me daba un largo beso y se quitaba la venda.
    
    La abracé y nos quedamos un rato largo así. De a poco fue recuperándose y empezó a acariciarme. Tomó mi pene entre sus manos delicadamente y lo fue acariciando. Después me empujó ...
    ... suavemente para ponerme de espaldas, me dijo “Ahora quedate quieto vos” y fue abajo a lamerme y besarme, pasando su lengua por la cabeza de mi pija ya dura, dándole besitos, chupaditas suaves. Cuando me acomodé poniendo más almohadas con el fin de poder mirarla, ella se acomodó para seguir chupándome mientras me miraba con una cara de placer que me calentó aún más. Sin decir nada, le alcancé un preservativo que ella se ocupó de ponerme, sin dejar de besarme ni acariciarme.
    
    Después se sentó sobre mí y fue introduciendo mi pija en su conchita. Cuando estuvo toda dentro de ella, fue moviéndose suavemente en círculos, sacando y entrando mi pene, mientras me llevaba una mano a sus tetas. Y me miraba con una cara de goce que me volaba. La besé, besé sus pechos, la tomé por las nalgas para moverla a mi placer. Ella me dejaba hacer y a la vez tomaba el mando y yo le seguía su ritmo. En un momento, la tomé contra mí y rotandonos, la puse de espaldas.
    
    - “Hermosa, abrí un poquito más las piernas”, le pedí.
    
    Ella me hizo caso y yo me monté un poco más sobre ella con lo cual mi pene entró profundamente en su vagina. Abrió los ojos y lanzó un quejido ahogado.
    
    - “¿Te duele? ¿La saco?”.
    
    - “No, no, no. Ni se te ocurra. Es que nunca sentí esto”.
    
    - “¿Te gusta?”.
    
    - “Si, mucho”.
    
    - “Entonces abrazame y dejame disfrutar de tu hermosa conchita”
    
    Empecé a moverme muy lentamente y estuvimos así un largo rato hasta que nuevamente su cuerpo se contrajo, me abrazó con fuerza y empezó a ...
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