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La Isla Evanescente 26
Fecha: 29/06/2024, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Alex Blame, Fuente: TodoRelatos
... cuando finalmente un ujier abrió la puerta. —Los invitados están aquí, majestad. —anunció el anciano funcionario. Eran un trío bastante poco convencional; Sokolob, el primero en entrar, parecía haber envejecido diez años más. Se desplazaba con dificultad, cojeando de la pierna izquierda, tenía la tez pálida y las ropas le colgaban como si aquella, ya de por si magra figura, hubiese adelgazado otros diez kilos más. Le seguía el druida, con la cabeza tatuada con las dos serpientes entrelazadas, aquel gesto imperturbable y aquellos ojos oscuros y penetrantes que parecían atravesarlo todo. Al druida le seguía la pirata. Baracca no le decepcionó. Llevaba un reluciente conjunto de cuero ocres, formado por unas botas de media caña, unos pantalones ajustados que revelaban sus piernas esbeltas y su culo musculoso y una chaqueta ceñida que se abría, abrazando sus pechos por debajo y por los costados, apretándolos y elevándolos, de forma que el blusón blanco con abundantes chorreras no pudiesen camuflarlos. Una fina y profunda abertura del blusón dejaba entrever un profundo canalillo y el perfil de unos pechos firmes y generosos. Tras un breve intercambio de saludos, entraron en materia. Analizaron los resultados de la expedición hasta que los fue dirigiendo a lo que realmente le interesaba. —Supongo que conocéis las noticias de los avances de la bruja en Irlam. ¿Qué opináis de la situación? —Que tenemos que prepararnos para la guerra. —dijo Sokolob con voz temblorosa— ...
... He intensificado las clases y con la ayuda de los libros que hemos conseguido, avanzaremos rápido. Pero me temo que no será suficiente. Solo tenemos una hechicera con el talento para conseguir llegar a ser archimaga, con el tiempo. La pérdida de Lórax ha sido un desastre. Nadie está a su altura. Es una lástima que este muerto... —No puedo saber dónde está exactamente, pero estoy seguro de que no lo está. —intervino Kelmahir— Aunque no sé de qué puede servir eso. —añadió. El rey se acarició la barba pensativo. —Si supiésemos donde se encuentra, podríamos intentar un rescate. —apuntó el rey. —Quizás yo pueda ayudar. —intervino la pirata poniendo una extraña joya sobre la mesa. —¿De dónde has sacado el Ojo De Los Dioses? —preguntó Sokolob abriendo los ojos como platos. —Lo encontré en la biblioteca, aunque no sabía lo que era hasta ayer. —respondió Baracca pidiendo silencio concentrándose. Durante un par de minutos la mujer se quedó mirando la piedra jaspeada con ojos vacios hasta que finalmente se irguió con el gesto de haber despertado de un largo sueño. —Está en Krestan, con la hechicera. Intenta atraerlo a ella. —Ese artefacto debería estar en poder de la escuela... —dijo Sokolob. —Como tu decías, las puertas y los artefactos elegían a sus dueños. No creo que debas contradecir los designios de los archimagos. —se apresuró ella a replicar. —¿Y cómo sabemos que nos dices la verdad? —insistió Sokolob. —¿Y qué gano con mentirte, gilipollas? —le ...