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El concesionario familiar. (6)
Fecha: 02/08/2024, Categorías: Grandes Relatos, Autor: GUILLEOSC, Fuente: TodoRelatos
... fue firme y pareja mientras mi hermana se mordía para no gritar y golpeaba con sus puños el respaldo del banco de madera.“Cada vez que me lo metés parece que me rompieras todo de nuevo, dale con ganas, me encanta tenerte adentro”, -me dijo levantando la voz enronquecida-. Apenas si salí sacando casi toda mi verga y cuando, nuevamente, la metí hasta el fondo, su gritó de dolor por la penetración quedó desdibujado por los gritos de mi madre que corría desde la casa hacia el muelle. Efectivamente, el número había quedado registrado en el celular y mi madre no lo tenía agendado. Caminé hasta el muelle y llamé al Médico que me atendió enseguida. Me identifiqué con él y a mí sí me dijo que lo habían ido a buscar a un departamento en la zona céntrica ante el llamado de una mujer, que la misma había esperado a los Médicos de la ambulancia y había desaparecido después sin dejar datos, lo único que sabían era que era pelirroja. Giré para volver a la casa y me encontré conDiana, no habló, no preguntó nada, pero sus ojos dejaban entrever que quería saber,“parece que fue un ACV hermana y, según me dijeron, queda poco por hacer, hay que ver como se lo decimos a mamá”. Lo tomó bastante bien, la pera le temblaba cuando me abrazó, pero se aguantó las lágrimas, era un momento para no deseárselo a nadie y aún quedaba enfrentar a mamá, problemas de convivencias al margen, no dejaba de ser el marido y padre de nosotros dos. Hubo llantos, lamentaciones y abrazos, pero lo tomó relativamente ...
... bien y nos dijo que había que irnos lo más pronto posible. Se vistieron, recogimos todo lo que habíamos llevado y luego de un rato, mientras ellas esperaban en la lancha, vacié la heladera, desconecté todo y cerré la casa. Eran más de las dos de la mañana cuando salimos de la isla y emprendimos el regreso, no podía andar corriendo a lo loco, pero el río estaba“planchado” y se pudo navegar sin inconvenientes. De camino lo llamé aDon Juan, el cuidador del embarcadero para avisarle que estaba yendo para el lugar y que le dejaría la lancha para que ellos se ocuparan de guardarla en la mañana. No me puso ningún inconveniente, ni preguntó. En la lancha habíamos hablado poco, pero en el auto conversamos del tema y llegamos a la conclusión de que era difícil que pudiéramos encontrarlo vivo. Mi madre pareció entender que ella no tenía culpa de lo que había pasado y llegamos a la conclusión que su estilo de vida y de“tragarse” todos los problemas como si él fuera el“dueño de la verdad y las soluciones”, finalmente, le había jugado una mala pasada. Los tres estábamos convencidos de que se habían acelerado los tiempos y desde ahora en más deberíamos pisar sobre seguro, es decir, YO debería hacerlo porque mi madre delegó todo en mí yDiana concordó con ella. Nos fuimos directamente a la Clínica, allí nos confirmaron lo que esperábamos y, tal como me lo había dicho el Director, desde la misma Clínica me allanaron cualquier inconveniente y para las ocho de la mañana ya estaba el cuerpo ...