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Luces rojas de Ámsterdam
Fecha: 09/09/2024, Categorías: Grandes Relatos, Autor: LeslieUnik, Fuente: CuentoRelatos
... actitud tan amable y servicial; nada que ver con lo que nos habían comentado en París de las personas de origen nórdico. —Gracias, que amable eres —agradeció Liz la diligencia de la chica—. ¿Cuál es tu nombre? —Me llamo Iridia, y no tienes nada que agradecer, estoy para servirte —respondió con una sincera sonrisa. —Agradecerte es lo mínimo que podemos hacer, jamás hubiésemos podido llamar para hacer la reservación por nosotros mismos —dije yo—. Pensé que tendríamos que comer aquí mismo en el hotel. —Eso hubiera sido lo más sencillo, pero supuse que no vinieron de vacaciones a esta ciudad para no querer salir a conocerla —comentó sonriente. —Efectivamente, es nuestra primera visita a la ciudad de Ámsterdam. Teníamos un tiempo queriendo conocer un poco de su historia y arquitectura —respondí tan falso como un billete de tres euros, tratando de hacer conversación con la hermosa chica de la recepción. —¿Entonces no vinieron a conocer las famosas ventanas de la zona roja? —preguntó la chica, con una sonrisa pícara, exhibiendo nuestras mórbidas intenciones. —De acuerdo eso también —confesamos casi al unísono Liz y yo, un poco avergonzados, pero sonriendo divertidos. —No tienen de que avergonzarse —disculpó ella—, si vienen a Ámsterdam y no van a la zona roja es como no haber venido; en lo personal a mí me encanta —confesó. —Sí, tal vez vayamos más tarde esta noche a divertirnos un poco —confesé sonriente. —Estoy segura de que se van a divertir ...
... mucho, sólo no intenten fotografiar a las chicas en las ventanas, si no quieren meterse en problemas —aconsejó divertida. Iridia nos ofreció solicitar un taxi para llegar al restaurante, detalle que le agradecimos. Definitivamente había mucha diferencia entre Iridia y el chico que nos había registrado a nuestra llegada. Y no me mal interpreten, no es que el chico hubiese sido grosero o descortés, sino más bien la actitud relajada y alegre de Iridia era contagiosa y amena. Con una personalidad que te atrae, magnética podríamos decir. En lo que esperábamos nuestro taxi tuvimos la oportunidad de conversar unos minutos más con la chica. Resulta que ella había nacido en Italia; su madre era italiana y su padre holandés. Desde muy chica se había mudado a Holanda por lo que hablaba perfectamente varios idiomas de la región, incluyendo español. Ella no residía realmente en la ciudad, trabajaba en el hotel sólo durante el periodo de vacaciones para pagar sus estudios; y ese día en particular había comenzado su turno justo cuando habíamos llegado; y éste no terminaría hasta casi el amanecer. Al llegar nuestro taxi, nos despedimos por el momento de la amable recepcionista y salimos rumbo al restaurante. En el camino Liz y yo, concordamos en lo atenta que había sido Iridia con nosotros. Y estando seguros de que el conductor del taxi no hablaba español, jugamos con la idea de hacer un trío con ella en lugar del chico. ¡Estábamos desatados! Almorzamos en el restaurante, y al estar ...