1. Luces rojas de Ámsterdam


    Fecha: 09/09/2024, Categorías: Grandes Relatos, Autor: LeslieUnik, Fuente: CuentoRelatos

    ... esbelta figura.
    
    —¿Cómo me veo? —preguntó Liz echando su busto hacia el frente, mientras jugaba con su hermoso cabello rizado, dejando lo caer libremente sobre sus hombros desnudos.
    
    —Te ves hermosa mi amor —respondí sujetando su rostro con ambas manos, dándole un tierno beso en los labios—. Espera a que la recepcionista te vea, la vas a dejar con la boca abierta de envidia —agregué bromeando.
    
    —Sí, ahora va a ver esa pendeja lo que es vestirse sexy —dijo Liz burlándose de la aparentemente ‘innecesaria’ recomendación de Iridia.
    
    Tomamos nuestras chaquetas y salimos bailando de la habitación dispuestos a divertirnos como nunca. Al pasar por el vestíbulo, la recepcionista se encontraba hablando por teléfono, sirviendo de traductora mientras atendía a un par de huéspedes, una pareja mayor. Como no quisimos interrumpirla, nos limitamos a saludarla de lejos antes de salir. Al captar su atención, ella sonrió discretamente regresando el saludo.
    
    Justo en ese instante, Liz aprovechó para girar lentamente sobre las puntas de sus pies exhibiendo orgullosa lo provocativo de su atuendo. Los ojos de la recepcionista se abrieron grandes como un par de platos, sorprendida por la belleza y sensualidad de mi novia. Pero guardando la compostura frente a la pareja que atendía en ese momento, se limitó a levantar el pulgar de su mano libre, dándonos su aprobación para salir a divertirnos aquella noche.
    
    La famosa zona roja quedaba a un par de calles a espaldas de nuestro hotel. ...
    ... Como los boletos que teníamos para el teatro eran para la última función, decidimos primero ir a beber unas copas en algunos de los bares que nos había recomendado Iridia. Pero antes que otra cosa sucediera, había un asunto de suma prioridad. ¡Teníamos que ir a ver las famosas vitrinas!
    
    Liz y yo caminamos tomados de la mano para iniciar el recorrido de la calle principal de la zona roja. Estábamos sorprendidos por lo erótico y morboso del vecindario (especialmente yo). Las casas con chicas que ofrecían sus servicios sexuales eran iluminadas con brillantes luces rojas, a ambos lados del canal. Aunque había algunas casas que, echando mano de mercadotecnia, intercambiaban los colores a azul o rosa tratando de llamar la atención de más clientes.
    
    Dentro de las vitrinas algunas chicas realizaban eróticos bailes con toda la naturalidad del mundo, mientras los turistas las observaban con curiosidad; otras simplemente permanecían sentadas en una silla tras la ventana, absortas en sus teléfonos realizando alguna video llamada. Algunas chicas eran más atrevidas, interactuando con su público al grado que seleccionaban a un observador en particular, desafiándolo a pasar al interior de la casa para disfrutar de sus servicios profesionales.
    
    No podía faltar el despistado turista libidinoso que, haciendo caso omiso de la prohibición de no fotografiar o grabar a las chicas, descaradamente intentaba utilizar su cámara. Cuando esto ocurrían, las chicas inmediatamente corrían las cortinas ...
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