1. Luces rojas de Ámsterdam


    Fecha: 09/09/2024, Categorías: Grandes Relatos, Autor: LeslieUnik, Fuente: CuentoRelatos

    ... dando por terminado el espectáculo, en lo que un miembro de seguridad reprendía al culpable.
    
    El momento cómico ocurrió cuando un grupo de amigos, que celebraban la última noche de soltero (o el cumpleaños) de uno de ellos; desafiaron al festejado instándolo a meterse a fornicar con una de las chicas ante los ojos de todos los presentes, ofreciéndole pagar la tarifa por los servicios sexuales de la chica.
    
    Cuando el chico finalmente aceptó el reto entró a la casa de la afortunada chica en medio de un espontáneo aplauso de amigos y extraños; como si se tratase de un verdadero héroe nacional. El ambiente realmente era muy alegre y excitante.
    
    ¡Ni siquiera Liz, ni yo pudimos escapar a las propuestas de las trabajadoras de la noche! Al pasar por una vitrina donde había dos chicas; una de ellas nos señaló a ambos con un ademán invitándonos a pasar al interior de su casa para disfrutar de sus servicios. Dejando en claro, con un ademán, que ellas eran dos y nosotros también. Ambos nos echamos a reír abiertamente por la erótica insinuación.
    
    —Primero necesitamos hacer un trío antes de pensar en un cuarteto —dije bromeando provocando que Liz soltara otra carcajada.
    
    —Si prefieres yo entró sola mientras tú me esperas afuera —dijo Liz entre risas, regresándome la broma; dándome a entender que ella estaba más que dispuesta a pasarla muy bien esa noche.
    
    Llegamos a un bar que se encontraba en esa misma calle; el lugar tenía más bien el aspecto de un restaurante o un ...
    ... café, con algunas mesas y sillas sobre la acera. Nos sentamos afuera y pedimos un par de cervezas de la región para relajarnos; mientras observamos divertidos, a los posibles clientes que captaban las chicas de las vitrinas.
    
    No faltaron las apuestas entre Liz y yo, tratando de adivinar que chica atrapaba primero un cliente. O cuantas vueltas daba un pervertido, antes de animarse a entrar a fornicar con alguna de ellas.
    
    —Elijó al hombre oriental —dijo Liz al apostar por un hombre que caminaba del otro lado del canal, de ascendencia asiática, como su candidato para pasar al interior de una de las casas de citas.
    
    Después de unos minutos en lo que el hombre caminaba de ida y vuelta a lo largo de la calle principal de la zona roja, terminó entrando a la casa de una chica rubia; casi enfrente de nosotros. Ganando Liz la apuesta.
    
    —¿Cómo supiste que él si entraría? —pregunté a Liz intrigado; pues la mayoría de los turistas sólo eran curiosos que visitaban la zona sin pretender pagar por sexo.
    
    —Fácil —respondió mi novia—, los hombres mayores solitarios son los más pervertidos —agregó con una sonrisa.
    
    Un poco más alegre después de varias cervezas, revisando el menú del bar noté que ofrecían muffins o panques con algo más que calorías extras. Iridia nos había comentado que en ese bar se manejan las drogas recreativas como un ingrediente más de ciertos alimentos. Así que en el espíritu de la noche decidí preguntar a Liz si le gustaría probar algo nuevo de una forma muy ...
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