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Pesca deportiva
Fecha: 23/10/2024, Categorías: Grandes Relatos, Autor: LeslieUnik, Fuente: CuentoRelatos
... nuestras naciones no objetamos nada; después de todo, nosotros tampoco éramos vegetarianos. —¿Y entonces que lleva ahí? —preguntó Leslie con curiosidad, señalando a la mochila térmica del gringo; donde nosotros suponíamos inicialmente que guardaba sus presas. —Oh honey, this is just my magic tonic for the heat of day —respondió sonriendo con actitud divertida, dejándonos completamente intrigados con su extraña respuesta. El gringo al darse cuenta de que no lo habíamos comprendido del todo, procedió a abrir la mochila para mostrarnos el interior de ésta; la cual entre otras cosas contenía una botella de agua a medio beber y varias latas de cerveza, todas vacías con excepción de una. —¡Ya entendí, para el calor! —exclamó Leslie, esbozando una pequeña sonrisa. Ahora sí que lo habíamos comprendido todo. La mochila térmica no era para mantener frescos los peces que hubiera conseguido atrapar, si no para mantener frías las latas de cerveza; y de esa forma combatir las altas temperaturas de ese caluroso día. —¿Y no tienes una para mí? —preguntó Leslie con actitud divertida. Como es lógico, está prohibido beber en la playa, con mucha más razón donde nos encontrábamos, sobre el rompeolas adentro del mar. El gringo sonrió por la actitud traviesa de Leslie y, después de verificar que no hubiese nadie observando desde la orilla, se paró detrás de nosotros y procedió a sacar su última lata de cerveza para ofrecérsela a mi novia. —Enjoy it, dear —dijo el gringo, ...
... después de abrir la lata de cerveza y pasársela a mi novia. Leslie tomó la bebida agradeciendo el gesto de nuestro nuevo amigo, giró la cabeza hacia mí para dedicarme su clásica sonrisa traviesa antes de beber de la lata. Una vez que dio un gran trago a la amarga bebida, no pudo evitar hacer un gesto de desagrado causando la risa del gringo. Aunque esa no era el tipo de bebida que mi novia toma habitualmente, ella estaba consiente que tenía que beber un poco más para no parecer grosera; después de todo, el gringo le había cedido su última cerveza gentilmente. Por lo que volvió a llevar la lata a sus labios para dar otro gran trago, soportando una vez más el amargo sabor de una bebida casi tibia. Leslie terminó haciendo más gestos de desagrado que al principio, asqueada por el sabor de la fermentada bebida, volviendo a causar la risa del gringo. Era imposible que mi novia siguiera bebiendo de la lata, por lo que recurrió a mí para que terminara de beberla por ella. —¿Gustas un poco amor? —preguntó mi novia, pasándome la lata de cerveza sin esperar mi respuesta. Era obvio que no había sido de su agrado. John, que era como se llamaba el gringo, se retiró un par de pasos para volver a realizar un intento de pesca; mientras trataba de impresionar a mi novia, relatando sus hazañas 'deportivas' de aquel día en particular; y dándonos de paso una rápida explicación de la correcta técnica de pesca con 'mosca', la cual era artificial. En cada intento que realizaba el ...