1. La casa de la playa (parte 2)


    Fecha: 10/11/2024, Categorías: Grandes Series, Autor: LeslieUnik, Fuente: CuentoRelatos

    ... fijado en un hombre como mi novio, soberbio y altanero. Definitivamente yo prefería un chico que no sólo me deseara con locura si no que mi hiciera totalmente suya, que me poseyera, que fuera mi dueño, que gozara maltratándome sólo por placer. En ese preciso momento Pedro era quien había tomado el lugar de mi novio; con altas probabilidades de satisfacer mi necesidad de ser sometida vilmente por un verdadero hombre.
    
    Por otro lado, chicos como Pablo están condenados de por vida a ser solamente un pasivo observador más de quienes por derecho son auténticos ganadores. Tendría suerte si yo llegaba a recordar su nombre.
    
    Yo continuaba saltando una y otra vez, proyectando mis senos contra el rostro de Pedro, quien a esas alturas ponía más empeño en bajarme la tanga, que en evitar que alcanzara mi top. En un momento dado después de varios intentos, lo que tenía que pasar pasó y mi tanga se deslizó hasta la mitad de mis muslos.
    
    Nuestras miradas se cruzaron por un segundo antes de estallar en una sonora carcajada echando la cabeza hacia atrás, divertidos con el atrevimiento de Pedro. Así es como se debe comportar un verdadero hombre con una mujer; sin dudas ni disculpas, sin detenerse a pensar en lo apropiado de sus actos. Si un hombre quiere asegurarse que una mujer disfrute sexualmente con él, es indispensable que él sea primero quien satisfaga sus necesidades con ella. Para ese momento, Pedro había decretado que él tenía derecho a eso y mucho más.
    
    Ya no me importaba ...
    ... el top en su mano, de hecho, nunca me importó; sólo era el pretexto para poder tener un poco de diversión y excitante contacto cuerpo a cuerpo. Estando Pedro con la guardia baja, le arrebaté el top de la mano y lo arrojé hacia Pablo con desprecio para que se consolara sólo con eso. “Aquel día él ya no obtendría nada más de mí”, sentencié.
    
    Pablo, tan ingenuo como era, tomó mi top flotando frente a él y nadó hacia nosotros esperando participar de la diversión que hasta ese momento se había auto negado. “¡Demasiado tarde idiota!”, pensé, pues yo ya había definido los roles de la relación.
    
    Me entregó la prenda en la mano, la cual tomé con absoluta indiferencia antes de volver a soltar, junto con Pedro, una nueva carcajada burlándonos de la condescendencia de su amigo. Pablo observaba sonriendo sin entender su situación, ¡había que aclarársela! Hice una ‘pelota’ con mi top y con todas mis fuerzas la arrojé lejos nuevamente.
    
    —Tráela como un perro —ordené riendo con desprecio.
    
    Pablo obedeció sumisamente trayendo mi top con los dientes, como perro faldero; en lo que Pedro y yo nos abrazábamos flotando sobre las olas, con los torsos desnudos, burlándonos abiertamente de su amigo. Ni siquiera me apuraba subir nuevamente mi tanga, la cual seguían descendiendo por mis piernas.
    
    —¡Qué pendejo! —exclamé riendo, burlándome de lo condescendencia de Pablo.
    
    —¡Así es, un verdadero pendejo! —asintió Pedro.
    
    Ese insultó pronunciado inocentemente por los labios de Pedro me hizo ...
«12...678...12»