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La casa de la playa (parte 2)
Fecha: 10/11/2024, Categorías: Grandes Series, Autor: LeslieUnik, Fuente: CuentoRelatos
... recordar una vez más, las actitudes y malos modales de mi novio quien yo suponía debía seguir dormido profundamente en la casa. Me encantaba su habla sucia y obscena, específicamente en la intimidad cuando nos encontrábamos fornicando. Y en ese momento yo deseaba que Pedro me insultara de esa manera. Me provocaba que fornicara conmigo ahí mismo en medio del mar, frente a los ojos de su pasivo amigo; pero había un pequeño inconveniente. No estaba segura si Pedro realmente se atrevería a hacerlo o, sí por el contrario, se cohibiría; o aún más importante, si Pablo se fuese a conformar con ser sólo un espectador o llegaría a armarse de valor para unírsenos en un trío. Pero de lo qué si estaba segura, es que si conseguía poner a ambos chicos ebrios era más probable que Pedro se desinhibiera y Pablo se sometiera. Por consiguiente, le ordené a Pablo, en su papel de mi sumiso esclavo personal, ir por la pequeña heladera hasta la playa; trayéndola de regreso hasta nosotros para que pudiéramos beber una cerveza con la excusa de combatir la deshidratación provocada por el calor del sol. Como la heladera era de plástico hueco la pudimos usar como una especie de mesita flotante, tan sólo para apoyar nuestras bebidas en lo que nos refrescábamos un poco bebiendo alegremente en medio del mar (olvidándonos por un rato de la ecología). El vaivén de las olas provocó que los efectos del alcohol se intensificaran más rápido de lo normal, al grado que los tres nos desinhibimos casi ...
... de inmediato. —Es usted muy hermosa señora —dijo Pedro cortésmente, con una pícara sonrisa en su rostro. —Ya les dije que no me hablen de usted, que me hacen sentir vieja —exigí a ambos—. Diríjanse a mí como si fuera alguna de sus amigas o su novia —sugerí sonriendo coquetamente con un guiño de ojo. —De acuerdo, si tú insistes —asintió Pedro—. ¡Sólo quería decirte que estás bien buena! —exclamó riendo descaradamente. Casi expulso la cerveza por mi nariz al escuchar tan profunda y desenfadada declaración de amor; mientras mis nuevos amigos reían divertidos por mí espontánea reacción. Contuve la risa solamente por hacer honor a mí palabra; acababa de darles pie a tratarme con toda la confianza del mundo, ahora no podía echarme para atrás exigiendo respeto. —¿Así es cómo se les declaran a las chicas aquí en su pueblo? —pregunté riendo divertida, en lo que el fermentado líquido escurría sugestivamente por mi cuerpo hasta mezclarse en el mar. —Algo así —respondió nuevamente Pedro, siendo todavía el único de los dos chicos en animarse a hablar. —¿En serio? ¿Qué más me dirías, si en lugar de mí, se tratase de una de tus amiguitas? —pregunté desafiándolo a utilizar conmigo sus mejores frases de conquistador. Pedro sonrió, aceptando el reto, hizo una pequeña pausa no porque ocupara pensar mucho en su respuesta, sino más bien porque quería disfrutar lo excitante del momento. —¡Estás como para cogerte todo el día! —exclamó vulgarmente al final con una amplia ...