-
La casa de la playa (parte 2)
Fecha: 10/11/2024, Categorías: Grandes Series, Autor: LeslieUnik, Fuente: CuentoRelatos
... sonrisa de satisfacción; era obvio que lo estaba gozando bastante. No pude evitar reír abiertamente con lo atrevido de la nueva declaración de Pedro. Definitivamente tenía una forma de ser tan franca y honesta que me encantaba. Por el contrario, Pablo callado como siempre, se limitaba a observarnos; más específicamente a mí, riendo por la singular conversación. —¿Y tú, bello? —pregunté dirigiéndome a Pablo, tratando de incluirlo en la ardiente plática— ¿Cómo me conquistarías? Pablo sonrió nervioso, con unos ojos que reflejaban esa timidez que yo tanto detestaba en un hombre. De hecho, era sólo por ser amable que le había desafiado a responder la misma pregunta; era claro que perdía mi tiempo con este chico. Con esa actitud tan esquiva no dudaba que aún fuera virgen, deduje en mi interior. —¡Quiero darte duro por el culo! —exclamó Pablo soezmente, completamente desinhibido por el alcohol. Tan pronto escuché la obscena propuesta de Pablo, solté una carcajada abiertamente echando la cabeza hacia atrás; borrando de mi mente la imagen que toda la mañana me había formado de aquel supuesto tímido chico. Pues con esa contundente declaración había superado fácilmente a su amigo. Ya no me era posible ocultar la emoción que me provocaba tener a estos dos hermosos chicos haciendo lo que se me antojaba. Si mis matemáticas no fallaban, obviamente era mejor tener a dos machos a mi disposición en lugar de uno sólo; pues significaba más diversión y placer para mí. Las ...
... cosas no podían salir mejor, o ¿tal vez sí? —Vamos a ver si es verdad que ustedes dos, son tan conquistadores como presumen —dije yo, sonriendo nerviosa por lo excitante de la situación—, ¿cómo convencerían a una linda chica como yo, algo ebria, para que se animara a realizar un trío con ustedes dos? —pregunté ahora yo pícaramente, subiendo el tono de la conversación... sólo un poco más. Los chicos cruzaron sus miradas, con una sonrisa de complicidad, poniéndose de acuerdo sólo con gestos e ininteligibles susurros. Conspirando maliciosamente entre ellos, para asegurarse de dar una respuesta que me complaciera; con la esperanza de que tal idea se materializara inmediatamente en aquellas inverosímiles circunstancias. Una vez que se hubieron puesto de acuerdo, ambos dirigieron su mirada hacía mí, sonrieron con malicia; cambiando sus semblantes de dos amables y gentiles chicos a un par de auténticos locos degenerados. Observándome en silencio, dejándome intrigada premeditadamente, casi a punto de exigirles que revelaran sus pensamientos. Pero justo antes de que les pudiera reclamar… —¡Pinche pendeja, puta de mierda; ponte en cuatro para darte verga! —exclamaron ambos a grito abierto, con una perversa mirada de satisfacción en sus ojos. A pesar de estar nadando en las cálidas olas del mar, las vulgares palabras de los chicos me cayeron como un balde de agua fría dejándome con la boca abierta. Confundida entre si debiera sentir terror o excitación; una extraña sensación ...