Día de playa con una amiga
Fecha: 23/02/2025,
Categorías:
Lesbianas
Autor: laurita94, Fuente: CuentoRelatos
... también.
- ¿Qué tienes?
- Yo 18, ¿tú?
- ¡¡¡19!!!, te gaaaneé chupate esa jajajaja.
- Ay no que fastidio.
- Te toca hacerme compañía, sácate esos melones que los vea toda la playa.
- Ay nooo que pena me da.
- Tu fuiste la de la genial idea ahora te toca cumplir, venga.
Siguiendo los mismos pasos que yo había hecho previamente se sacó su parte de arriba dejando a la vista de todos sus prominentes pechos, eran muy bellos con un pezón moreno más pequeño que el mío y con un lunar en el izquierdo. Giró su cabeza en busca de mirones no fue difícil imaginarse de quien se trataba uno de ellos. Se puso roja de la vergüenza, ella era más tímida que yo para esa clase de cosas, pero todo esto había empezado por culpa suya. Se lo tenía merecido. Vernos a las dos en topless debía de ser un espectáculo y os mentiría si os digo que aquella situación no me empezaba a calentar, quería seguir atrayendo más y más miradas.
Ahora que estábamos en igualdad de condiciones, la siguiente ronda se prometía aún más interesante, tras conseguir veinte después de tomar dos cartas me veía ganadora pero lo que no me esperaba era que ella sacase también otros 20.
- Empate y ahora qué hacemos.- me preguntó ella.
- Pues yo propongo un reto para las dos.
- ¿En qué estás pensando?
- ¿Viste como nos están mirando los hombres qué hay cerca?
- Sí tía qué vergüenza.
- Pues a mi me está gustando que nos miren jaja
- Pero que dices jaja bueno si te soy sincera a mí un ...
... poco también.- escuchar esas palabras era luz verde para proponérselo
- ¿Y si fingimos ser novias para calentarlos aún más?
- Tú estás loca.
- Sabes que sí, ni porque no me conocieses.
- Ya pero eso me parece demasiada locura.
- Bueno un beso tímido solo para ver cómo nos miran, ni porque nunca lo hubiésemos hecho.
- Eso es diferente y lo sabes, cuando bebemos mucho no controlamos, esos no cuentan.
- Pues besas de maravilla que lo sepas.
- Bueno y tú también.
- Entonces
- Bueno dale pero sin lengua que te conozco.
Me acerqué a ella, la miré, le aparté su cabello del rostro, le puse la mano en la mejilla y acercando mi boca a la suya le planté un beso en sus labios durante dos o tres segundos. Cuando este terminó nuestras miradas se cruzaron, algo había cambiado en su forma de verme, ahora fue ella quien acercándome con su mano llevó la iniciativa del siguiente beso más largo y más apasionado. Cuando terminamos y vimos como todos nuestros vecinos no nos quitaban el ojo de encima me acabó de calentar por completo. En aquel momento habría hecho cualquier locura, que ella estuviese de acuerdo en hacer.
- Necesito un chapuzón, este sol me está matando.
- Yo también la verdad, voy contigo.
Las dos nos fuimos juntas hasta la orilla. Por el camino un reguero de miradas indiscretas analizaba nuestros pechos, cuando llegamos esta vez no tenía prisa en meterme porque ya estaba donde quería estar. Para ayudar a que se aclimatara a la temperatura del ...