Día de playa con una amiga
Fecha: 23/02/2025,
Categorías:
Lesbianas
Autor: laurita94, Fuente: CuentoRelatos
... agua la ataqué por la espalda con una oleada de salpicaduras.
- Ayyy pero que haces bruta, está helada.
- Jajaja es por ayudar.
- Ahora vas a ver tú.- haciendo cuenco con las manos y sumergiéndolas bajo del agua me la lanzó mojándome por completo todo el torso.
- Serás capulla. donde más duele.
Enrabietada me lancé hacia ella y de un empujón la desequilibré lo suficiente como para que se hundiese en el agua, sin embargo mientras caía y sin saber cómo, había conseguido hacer pinza con una de sus piernas y arrastrarme junto a ella. Entre risas nos levantamos como pudimos, el agua nos llegaba hasta la cintura pero ya estábamos completamente mojadas.
- Dios te voy a matar, no quería mojarme el pelo por no hablar de las gafas.
- Para eso tienes que pillarme antes.- lanzándome en plancha empecé una carrera improvisada mar adentro.
Con cada brazada que yo daba sentía que ella se me acercaba más y más a pesar de la ventaja que tenía por haber salido primero. Claramente ella era mejor nadadora que yo, tenía las de perder y así fue. Con su mano adelantada tras el movimiento de nadar consiguió agarrarme del tobillo, me tenía presa, su otra mano se posó más arriba en la pierna logrando atraerme hacia ella luego con un tirón fuerte hacia abajo logró hundirme bajo el agua. Braceando mientras me hundía me agarré a lo que pude y no fue a otra cosa que a uno de sus pechos, su tacto era muy agradable, suave y mullido.
Ese agarre no fue suficiente y ya totalmente ...
... sumergida me di cuenta que a pesar de haber nadado un trecho conseguía hacer pié lo que me ayudó para recuperar mi posición de pelea. Ahora me tocaba atacar a mí, la estrategia era colocar mi pierna entre las suyas y hacerle una llave para lograr derribarla. Cuando ya tenía la pierna en posición y una de mis manos rodeándola por debajo del brazo sentí que no era capaz debido a la resistencia que ella hacía. Con sus dos piernas logró atenazar la mía con fuerza lo que impidió el movimiento de arrastre inicial. Esa posición se prolongó durante unos segundos, nuestros cuerpos no podían estar más juntos el uno del otro, se nos notaban los agitados latidos de nuestros corazones. Nos miramos, nuestras risas en ese momento se detuvieron un instante, iba a suceder otra vez.
Nuestros labios se juntaron tímidamente en un principio, y apasionadamente poco después. La promesa de no hacer uso de la lengua fue ella quien la rompió a los pocos segundos de nuestro encuentro, sentí como se abría paso a través de mis labios y se chocaba con la mía inerte hasta ese momento. Presa del deseo la liberé de su inactividad para comenzar a explorar su boca tal y como ella hacía con la mía. Mis manos recorrían su espalda al igual que la suyas hacían lo propio con la mía, estábamos presa la una de la otra. El frío del agua contrastaba con el calor que cada una de nosotras radiaba. Las manos pronto cambiaron de lugar y fueron libres de buscar nuevos destinos en nuestros cuerpos.
Estábamos a unos treinta ...