1. ALINA, la divina secretaria


    Fecha: 07/03/2025, Categorías: Hetero Autor: andy, Fuente: RelatosEróticos

    ... derecha iba explorando esos territorios que, sin ser ampulosos, los sentía muy atractivos. Alina por su parte, se fue acomodando para facilitar mis exploraciones e inclusive venía a la oficina con faldas que las permitían. Juntaba sus muslos cuando notaba que mi mano iba a llegar a sus ingles y las abría un poco, cuando yo bajaba mi mano. En oportunidades, se divertía ajustándome la mano entre sus dos bajos muslos.
    
    Como era obvio, mis pantalones se henchían por la presión de mi pene enervado.
    
    Algunas veces, observé que ella me miraba ese paquete que se me formaba cada vez que acariciaba sus muslos, pero no se atrevió a tocarme ni tampoco se lo pedí. De las conversaciones sostenidas, me percaté que solo había tenido enamoraditos en la época colegial pero que ya mayor, no había sostenido ninguna relación seria y menos íntima.
    
    Ello me aconsejó ser muy prudente y delicado con ella.
    
    Llegó el momento para salir juntos, así que la invité para ir a alguna discoteca de moda para bailar y tomar algo ligero. Esa noche, Alina se vistió con una blusa color esmeralda y una falda negra holgada, con las que se veía muy atractiva.
    
    Nos ubicamos en una mesa no muy cerca de la pista de baile y pedimos un gin con gin y un whisky en las rocas, respectivamente. Estaban de moda muchas canciones, especialmente románticas, pero también movidas. Así es que nos lanzamos a disfrutar, teniendo en consideración que la esperaban en su casa alrededor de la media noche. Teníamos unas cuatro ...
    ... horas para nosotros. Luego de entrar en calor con las guarachas y similares, así como, consumir otra ronda de tragos, empezamos a bailar la música lenta moderna y los boleros del momento.
    
    En vista que empezamos a bailar bien enlazados y carrillo con carrillo, sentí que se me presentaba una erección fenomenal de pene.
    
    Claro que Alina, también la sintió y en lugar de hacer algún aspaviento, prefirió acomodarse más pegada a mí.
    
    Al acabar la pieza, la retuve hasta escuchar el inicio de la segunda. Ya con el entendimiento mutuo, esta vez casi no nos movimos del sitio, pero nuestras caderas y pubis se enfrentaban, se presionaban y se acomodaban lo mejor que podían, mientras que nuestros labios hacían lo propio y mi lengua hurgaba en el interior de su boca.
    
    Afortunadamente, la poca iluminación del local nos favorecía.
    
    Estando nuestra mesa alejada de la pista de baile, la iluminación allí era menor.
    
    Pedí permiso para ir a los SS.HH., lo que me permitió aguantar la eyaculación proyectada. También, creí oportuno calzarme un condón para evitar humedecimientos inesperados.
    
    Al retornar, Alina había pedido agua mineral para ella y otro trago para mí. Luego de decirle que estaba pasando un lindo tiempo con ella y que lo había deseado desde hace muchas semanas, me acerqué a una de sus mejillas y empecé a darle ligeros besitos, fui girando mi boca hasta llegar a su oreja, la cual recibió gemidos suaves y cariños de mi lengua, que la hizo apretarme los brazos.
    
    De allí, ...