1. ALINA, la divina secretaria


    Fecha: 07/03/2025, Categorías: Hetero Autor: andy, Fuente: RelatosEróticos

    ... sexo, sin embargo, logró un incremento de su sensualidad, que se notaba en sus ahora turgentes pechos coronados con unos pezones erectos, en la “carne de gallina” en brazos y piernas y, sobre todo, en los inesperados giros de su cabeza a derecha e izquierda, con los ojos cerrados y sus manos estrujando la almohada y las sábanas, fuera de los gemidos de placer que emitía a ratos.
    
    Cuando consideré oportuno, deslicé su cuerpo hasta el borde de la cama y le acomodé la almohada debajo de sus caderas, levantándoselas. Me arrodillé en el suelo alfombrado y acercándome a ella, puse sus piernas sobre mis hombros. Ella se dejaba hacer. Así, empecé a besarle los muslos desde las rodillas hasta las ingles, tanto por fuera como por las entrepiernas. Ella continuó con sus movimientos de cabeza, pero con mayor continuidad. Al acercarme a su vulva pude ver que estaba coronada con una rala vellosidad clara, que se iniciaba en su pubis.
    
    Alargué mi lengua y empecé a realizar, el que creo fue el mejor cunnilingus que había hecho hasta entonces.
    
    Pude pasear mi lengua a lo largo y ancho de esa vulva virginal, estacionándome en la protuberancia llamada clítoris. Estaba turgente y por su pequeñez, se movía yéndose a un lado y a otro, por lo que opté fijarlo entre mis labios y aplicarle una suave succión. Sus jugos eran tibios y fluidos. Cuando ...
    ... noté que aún faltaba para que Alina llegue al orgasmo, me paré y con mi verga en la mano empecé a hacer un recorrido, entre sus labios externos agradablemente turgentes, desde la parte baja de la vulva hasta el clítoris, jugando con mi glande sobre éste.
    
    Obviamente, que después de ello Alina estaba llegando a su clímax, así como yo, lo que casi no me dio tiempo de poner mi verga sobre su pubis y echarme sobre su cuerpo, notoriamente convulso e inflamado por la pasión.
    
    Así, eyaculé copiosamente sobre ella secundándola en su hermoso orgasmo, cumpliendo mi palabra de no penetrarla.
    
    Luego de unos tiernos minutos, nos levantamos para ir a asearnos.
    
    Entibié el agua de la ducha teléfono, para lavarnos sin mojar su peinado.
    
    Ella se ofreció a enjabonarme y lo hizo muy bien.
    
    Me recorrió desde los hombros hasta los tobillos, entreteniéndose más en mi falo y testículos, espalda y nalgas. Yo la enjaboné de la misma manera y alternadamente, nos enjuagamos muy bien con la ducha teléfono.
    
    Al momento de secarnos, con su ayuda también, mi herramienta mostró que aún quería pelea, pero me abstuve porque el tiempo ya no lo permitía.
    
    Llegamos a su casa un poco pasada la medianoche, nos despedimos discretamente ajustándonos las manos y diciéndonos: Hasta mañana.
    
    Lo que pasamos después de ese día, será motivo de otro capítulo. 
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