1. ALINA, la divina secretaria


    Fecha: 07/03/2025, Categorías: Hetero Autor: andy, Fuente: RelatosEróticos

    ... bajé para besarle con fruición su espigado y albo cuello.
    
    Ella murmurando unas cariñosas palabras, trató de abrazarse a mi lo cual correspondí con ternura acariciándole la cabeza.
    
    Me puse un poco sobre ella, lo que me permitió desabrocharle dos botones de su blusa e introducir mi mano, para acariciar sus aún pequeños senos, encontrándome con sus pezones erectos, los cuales los rodeé y apreté delicadamente.
    
    Ya nuevamente, mi falo estaba en posición de firmes.
    
    Al momento que jugaba con el duro pezón, sentí que la mano de Alina se posaba en la cúspide de mi falo, por encima del pantalón. No me quedó otra cosa que ponerme más de costado hacia ella para cubrir, con mi cuerpo, las vistas indiscretas de lo que pensé que iba a suceder.
    
    Ella mientras mantenía su mano sobre mi paquete, se dio cuenta que yo estaba tratando de bajar el cierre de mi bragueta y liberar esa verga henchida y enfundada en el condón. Luego de tratar de ayudarme, Alina, cuando sintió que ya estaba afuera mi verga, discretamente empezó a acariciármela, me la agarraba con toda su mano y la apretaba arrítmica pero suavemente, indicando su poca experiencia.
    
    Con la excitación que yo tenía, creo que en no más de un par de minutos, sentí que me salía una mar de esperma, que me hizo entrar en una relajación física muy agradable. Guardé mi herramienta y recomponiéndome, tuve que ir nuevamente a los baños, para arreglarme.
    
    A mi regreso, Alina estaba muy tranquila, pero apenas me senté, me abrazo, me ...
    ... beso y me dijo que estaba feliz por hacerme feliz.
    
    No podía dejarla así. Mi reloj marcaba las 9:45 de la noche así que le propuse irnos a un lugar más tranquilo, aprovechando que aún la noche era joven. Aceptó, pagué la cuenta y abrazados, nos retiramos del local.
    
    Enrumbé mi VW hacia un motel situado en un lugar residencial, para tranquilidad de Alina.
    
    Ya en la habitación, luego de besarnos ardientemente, nos liberamos de la ropa quedándose ella con el sostén y el bikini puestos.
    
    Apagué las luces, prendí el televisor y lo puse en un canal vacío, logrando una iluminación muy baja pero suficiente para vernos reflejados en los espejos.
    
    Al echarnos en la mullida cama, mirándome a los ojos, Alina me dijo que era virgen.
    
    Le dije que me lo suponía y que tuviera confianza en mí que no la penetraría.
    
    Lo haré cuando tú lo desees y le di un beso profundo.
    
    Así empezamos una sesión amatoria que ocupa mis recuerdos con placer.
    
    Desprovista de sus prendas íntimas, comenzamos a besarnos con fruición en cada centímetro cuadrado de nuestros cuerpos. Acudí a besar y succionar ese par de pezones, que erectos parecían llamarme. Con mi lengua empecé a recorrer, muy lentamente, desde el pabellón de la oreja hasta el ombligo. Cuando me tocaba la otra parte de su cuerpo, pasaba sobre ella arrastrando mi morcillón, pero casi endurecido, falo muy cerca de su pubis.
    
    No quería ser muy rápido y más bien, darle mucha confianza a Alina.
    
    Esa actitud mía, que no osaba tocar su ...