1. Puerta trasera


    Fecha: 14/03/2025, Categorías: Grandes Relatos, Autor: LeslieUnik, Fuente: CuentoRelatos

    ... romántica del sexo. La idea de provocar o dejar que te provocarán alguna clase de dolor físico intencionalmente, era para mí otro de tantos temas tabú, que relacionaba con la práctica del sadomasoquismo. ¿Sabía a ciencia cierta en que me estaba metiendo? O, mejor dicho, ¿sabía lo que me iban a meter y por dónde?
    
    —Pero tranquila amiga —continuó Silvia—, si lo hacen correctamente, comenzarás a gozar desde la primera vez que lo practiques.
    
    Continuando con su tutorial Silvia me explicó que es necesario que mi esposo y yo tomáramos las cosas con calma, tratáramos de no acelerarnos, ni ponernos nerviosos. Por lógica, una buena higiene antes de empezar ayuda a crear la atmósfera y sentirte confortable y confiada.
    
    —Utiliza una lavativa o agua caliente, para tu aseo personal previo al encuentro; una crema con una dulce fragancia ayudará a humectar y suavizar la piel—recomendó Silvia, incitándome a tomar notas mentales.
    
    Como en otras situaciones, el viaje resulta ser mejor que el destino, por lo que ella sugirió que mi esposo me estimulara primeramente con un masaje alrededor de mi orificio de entrada. Haciendo círculos lentamente con sus dedos por todo mi anillo exterior; para después introducirme primero un dedo y luego dos, y de esa manera conseguir progresivamente estimular la dilatación de mi ano.
    
    Mis ojos se abrieron grandes como un par de platos mientras veía como Silvia utilizaba sus manos para ilustrar su explicación de la mejor manera. Cerrando el pulgar y el ...
    ... dedo índice de la mano izquierda para hacer un círculo, que se abría cada vez más, al simular ser acariciado por los dedos de su mano derecha. ¡Por un segundo me sentí excitada!
    
    —Se siente como un pequeño cosquilleo, que sube por toda tu espalda desde tu coxis hasta la nuca —comentó Silvia, antes de ser invadida por un ligero espasmo, excitada por su propia explicación.
    
    ¡Cielo santo!, me sentía como la primera vez que iba tener sexo con un hombre con aquella extraña sensación de sentir ‘mariposas en el estómago’; ante la expectativa de entregar tu virginidad a quien una piensa que amará por siempre, ansiosa y nerviosa a la vez. Pero con un grado de curiosidad que despertaron en mi interior los más oscuros deseos carnales que hasta ese momento ignoraba que tenía.
    
    —Bueno, eso sí me lo ha hecho antes —repliqué, haciendo referencia al masaje anal, riendo nerviosamente antes de dar un trago a mi cóctel buscando recobrar la compostura—, sólo que no le hallé el gusto.
    
    —Es porque tú sabías perfectamente que no iba a suceder, pero ahora las cosas serán diferentes —dijo Silvia—; tu no tendrás el control de nada y no hay nada más excitante que perder el control en la cama, y no estoy hablando del control del televisor —agregó en tono de broma, desatando una vez más las risas de todas, necesarias para romper la tensión que se estaba generando en nuestra mesa.
    
    Yo reía nerviosamente mientras Silvia continuaba explicando la posición que mi cuerpo debería adoptar durante la ...
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