1. GINA: LA HISTORIA Primera parte


    Fecha: 20/03/2025, Categorías: Transexuales Autor: andrea, Fuente: TodoRelatos

    ANDREA
    
    Por Andrea delCastillo
    
    Si mal no recuerdo, tendría cuatro años cuando sentí por primera vez sobre mi piel, la caricia de una prenda íntima femenina. Si, así es. Mi Madre (lo supe después), quería una niñita, pues ya tenía un hijo varón. Y me vistió completamente de niña. No recuerdo detalles de la ropa, pero si recuerdo la sensación de las pantaletitas de seda en mis nalguitas y cómo me dijo mi Mami que escondiera eso que me sobraba. Y así me traía para dondequiera mientras Papá no estaba en casa. Convenientemente, mi Papá era agente viajero y solo iba a la casa una semana al mes.
    
    Así, creo yo, se me desarrolló el instinto femenino que hasta la fecha disfruto. El primero y segundo año de escuela, los estudié en una escuela de niñas. No iba vestida pero algo se me notaba pues las demás niñas no se preocupaban por mi presencia más que por otra niña. Mi siguiente recuerdo, es como de seis o siete años que me ponía las medias de mi Mamá y me encantaba sentir la suavidad en mis piernas. También recuerdo a una prima que iba de visita y que le llevaba a mi Mamá catálogos de Sears de Estados Unidos y me encantaba ver las ilustraciones de la lencería, corsetería y medias, imaginándome yo con esas prendas. Claro que a veces me ponía las de mi Mamá, pero yo quería unas mías. Entonces se me ocurrió robarle a mi prima (que estaba preciosa), una faja y unas medias, las que no hechó de menos cuando empacó para regresarse a los EE.UU.
    
    Pasaba horas vestida con ellas ...
    ... aprovechando las ausencias de mis padres en el trabajo y las de mi hermano estudiando. Me sentía una mujercita de lo más sexy que hubiera. Sin embargo, yo necesitaba algo más para sentirme mujer: Un Hombre. Como a esa edad nadie le hace caso a uno, pues me puse a buscar lo más cercano que hubiera en mi entorno para suplir esa falta. Fue entonces que descubrí en la cocina los frutos más exquisitos para mis necesidades: los pepinos y las zanahorias. Desde luego que no me refiero a mis necesidades alimenticias.
    
    Yo ya conocía los diferentes tamaños de vergas, pues para ese entonces iba con frecuencia a un club deportivo a nadar, y en el vestidor se cambiaban niños y hombres juntos (¡oh dulce inocencia!), y desde luego que me sentía excitada y luchaba mucho para no saltar sobre alguno de esos atletas vergudos y potentes.
    
    Así que como decía, yo ya sabía lo que quería de un hombre, esto a los siete años de edad. Así que me considero muy precoz.
    
    La primera vez que introduje algo en mi entonces pequeño culo, fue una zanahoria, pues por su forma puntiaguda, pensé que sería más fácil meterla. Y así fue. ¡Oh, que de sensaciones se apoderaron de mí!, me sentí transportada al Paraíso. ¡Eso era lo que necesitaba! De ahí en adelante, la dotación de pepinos y zanahorias se agotaba rápidamente, y mi Mamá se extrañaba de que sus medias seguido aparecían con "carreras".
    
    Entre los años escolares del tercero al sexto, no pasó nada trascendental, salvo una ocasión que un amigo de mi hermano me ...
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