El cuarto prohibido de mamá - 04
Fecha: 21/03/2025,
Categorías:
Incesto
Autor: Barbara Lopez Rucci, Fuente: TodoRelatos
EL CUARTO PROHIBIDO DE MAMÁ
Capitulo 4 – Antes y después de la playa
Tras dar el último impulso a Julián con ese regalo, consideré que era hora de dejar de intervenir. A penas contestaba los correos de Julián y lo aconsejaba en caso de que me hiciera alguna pregunta. A mi entender, las cosas eran demasiado claras de su parte y de parte de su madre, pero creía que apresurarlo o revelar cosas que él no notaba, podía arruinarlo. Hoy, cuando escribo este capítulo del relato, nuestro contacto ha terminado por decisión suya. Conozco el final de la historia, al menos de esta etapa de la historia, y escribir con eso en mente hace que todo detalle cobre sentido.
Tras la retirada de su madre, Julián permaneció unos momentos en la cama, bostezando e intentando permanecer despierto. A veces los ojos se le cerraban y al ver su celular descubría que habían pasado varios minutos. Y no fue hasta pasadas las 10:00am, que se sintió listo para levantarse. Vio de nuevo las pantuflas que su madre le había traído y se preguntó si acaso ella había deducido lo sucedido al encontrarlas fuera de su cuarto, o si había notado su presencia la noche anterior.
El cuarto prohibido estaba igual que siempre, ordenado y prolijo. El juguete de su madre ya no tenía el olor o el sabor de su vagina, y solo podían verse las marcas de ese supuesto enchastre si se lo veía con demasiado detenimiento. Algunas gotas del semen que había derramado por accidente oscurecían un poco la madera, y se sentía un ...
... leve relieve pegajoso si se pasaba el dedo por encima. Pero se trataba de algo que uno debía buscar y casi desear ver, para poder detectar. Más en la prisa de una mañana previa a la jornada laboral. Aun así, tratándose de la aguda Beatriz, era difícil conocer la respuesta. Como en tantos otros casos, yo había llegado al atisbo de una deducción, pero por más preguntas que Julián me hiciera, yo solo intentaba contestar de forma ambigua.
Como lo hacían últimamente, Julián y su madre se encontraron en la cocina al regreso del trabajo. Era un día extremadamente cálido y ambos sudaban, y las axilas de la camisa de Beatriz tenían una aureola semejante a la que había dejado en las sábanas la noche anterior.
—¿Limpiaste el desastre que hiciste? —fue lo primero que preguntó su madre, incluso antes de saludarlo con un beso en la mejilla.
—“Desastre” es un poco exagerado —respondió Julián.
—Había manchas de… —aun cuando su actitud comenzaba a cambiar, a Beatriz le costaba decir algunas palabras que, por motivos evidentes, consideraba vulgares— de semen. Mi piso siempre está limpio, así que esa es la definición de desastre.
Julián no respondió, tomó su mate y le dio el siguiente a Beatriz, que desabrochó los botones superiores de su camisa hasta que parte del busto fue visible. El pecho pálido le brillaba por el sudor, ante el impacto del sol que se acercaba desde la ventana.
—¿Piensas seguir espiándome, robando mi ropa y haciendo todas esas cosas?
Naturalmente, para ...