Una charla con final feliz
Fecha: 21/03/2025,
Categorías:
Sexo en Grupo
Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
- “¡¡Qué cagada!! Esto me pasa por anotarme a último momento”, le dije a Jorge, cuando el viernes tarde llegamos al lugar y nos empezamos a acomodar.
Él había organizado esa salida de tres días a una casa de campo en las afueras de Pergamino y yo me había anotado tarde (en realidad cuando el cupo estaba completo) porque vi entre los que concurrían a una mujer que tenía ganas de conocer. Como Jorge me conoce, hizo la gauchada de dejarme entrar, avisándome que solo quedaba (para dormir) el galpón. Éste estaba retirado de la casa principal donde el resto de la gente dormía en los varios dormitorios que tenía la mansión. Para empeorar la situación, la mujer que me interesaba ni me dio bola y ya venía medio en pareja con otro. Un fiasco.
Para empeorarlo, Jorge había aceptado incluirme con la condición que dé una charla sobre sexo una de las noches. Había estado en algunas de mis charlas y pensó que sería bueno para amenizar la salida. Me pidió que diserte sobre “fantasías sexuales”. Pero, ya estaba ahí y no iba a perder lo que había pagado, de modo que me arreglé lo mejor que pude y me propuse pasarlo lo mejor posible.
El sábado la pasé mateando y charlando a la mañana, matizando con zambullidas en la pileta. Eso me permitió apreciar a un par de mujeres más jóvenes, de cuarenta y tantos (todos los demás rondábamos los 60 largos) con un físico muy interesante y que, al parecer, eran amigas porque iban a todos lados juntas.
A la tarde, Jorge me pidió que de la charla ...
... esa noche porque tenía que venir un conjunto para armar un baile y se había retrasado. Quedamos que iba a anunciar que después de comer yo iba a hacer mi disertación. Cuando me presenté en el salón para iniciarla vi con sorpresa que estaba muy concurrida. Casi no quedaba nadie de los que habían venido que no estuviera ahí.
Di la charla y las preguntas fueron muchas, con algunas intervenciones con opiniones o contando vivencias referidas a lo que había expuesto. Pero sobre todo muchas preguntas. Y las dos cuarentonas parecían muy interesadas en la cuestión. Lo real fue que el debate se tornó intenso y tuve que contestar a muchos interrogantes. Por esas razones, todo terminó tarde y nos fuimos rápido a dormir, sumado a que estábamos cansados por el día al aire libre.
Estaba conciliando el sueño cuando sentí que golpeaban la puerta. Mentalmente lo putee a Jorge (era el único que se me ocurría que pudiera venir a golpear y seguro para pedirme algo) y por esa razón cuando abrí mi pregunta fue bastante tajante.
- “¿Qué te pasa?”, dije antes de saber quién era.
- “Perdoná, te molestamos”, escuché que me contestó una voz femenina sin poder ver bien (por la obscuridad) quien era.
- “No, no. Pensé que era otra persona. ¿Que sucede?”
- “Sabemos que es tarde pero, con mi amiga, nos quedaron muchas dudas, algunas que no son para hablar en público. Queríamos preguntarte si no es demasiada molestia que pudieras contestarnos en privado”.-
A esa altura ya había reconocido a ...