Una charla con final feliz
Fecha: 21/03/2025,
Categorías:
Sexo en Grupo
Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... las dos amigas cuarentonas que me habían interesado por la mañana. Obvio que les dije que si, pasaron, nos acomodamos a como daba lugar (el sitio no era lo más confortable que se pueda decir). Les pregunté si querían mate, pero me sugirieron otra variante.
- “Mirá, si no te molesta, trajimos un Beefeater helado”, me dijo la rubia (que después se presentó como Carmen).-
- “¡¡Cómo voy a negarme a un Beefeater!!, contesté.-
Fui a buscar donde tomarlo y, entre un vaso que tenía, la tapa del termo y una taza pudimos servir el gin para los tres. Casi sin dejar espacio a nada, la morocha (Silvia), empezó a preguntar.
- “¿Cómo puede hacer un hombre para satisfacer bien a dos mujeres en un trío?
- “¡¡Caramba!! No tuviste muy buenas experiencias en el sexo. Para empezar, un hombre puede satisfacer a una mujer sin necesidad de penetrarla. Si no ¿cómo gozan las lesbianas?, le contesté.
La charla se dio, distendida y abierta, ambas confesaron ser separadas de matrimonios donde el sexo no había estado demasiado copado. Contaron que sus intentos posteriores tampoco fueron fantásticos y que mis relatos sobre un sexo distinto las había intrigado. Hablamos de todas las caricias, masajes, estimulaciones, juguetes, dominación, juegos de rol y muchas otras cuestiones que eran, para ellas, un mundo desconocido y tentador.
- “¿Tenés juguetes acá?!, preguntó Carmen, que era más desinhibida y lanzada.-
- “Sí”., contesté y les fui mostrando los poco que siempre llevo ...
... conmigo (por si acaso). Un consolador doble (para vagina y anal), un rosario de bolitas para el ano y un vibrador pequeño. Los miraban con ojos deseosos e incrédulos.
- “Los conocíamos, obvio y escuchamos sobre esto. Pero nunca los tuvimos en las manos y menos aún los probamos”, dijo Silvia sonrojándose.
Seguimos charlando, cada vez más animados porque ellas se iban soltando de a poco y el gin ayudaba a aflojar la situación y eliminar sus pruritos. Yo les relataba la manera en que yo usaba esos juguetes mientras notaba que ellas se imaginaban qué se sentiría y la curiosidad y el deseo asomaban a sus caras.
- “Si queremos hacer realidad una fantasía ¿es pecado?”, preguntó Silvia. -
- “Los pecados no existen. Son inventos de la Iglesia para que las mujeres no expresen libremente sus deseos y goces. Nada es pecado si se hace libremente y en forma consentida. El sexo no es pecado, es disfrutar de la vida”.-
- “Si Silvi”, le dijo Carmen. “Siempre te digo que tenes que vivir y permitirte disfrutar lo que deseas. Soltate”.-
- “¿Quieren probar?, me animé a decir al verlas tan entusiasmadas.-
- “¿Ahora?”, preguntaron las dos al unísono y retrayéndose.
- “Chicas, pueden quedarse con las ganas y seguir fantaseando o hacer realidad sus sueños”, contesté. “Pero, la pregunta real es ¿tienen ganas o no?”.-
Se miraron con dudas, casi preguntándose una a otra con las miradas y empezaron a hablar con monosílabos y muletillas sin decidirse a contestar, pero sin ninguna ...