-
Un masaje completo con un final excitante
Fecha: 24/03/2025, Categorías: Control Mental, Autor: MariVillabos05, Fuente: TodoRelatos
... que les observase mientras le daba el masaje, para relajarme. Sus respuestas fueron negativas, por lo que entré en la sala, nos presentó: “Marcos, esta es Andrea”, y me senté en una especie de diván. Mientras Jorge trabajaba (es el nombre de mi amigo), yo me sentía rara: excitada, por un lado; relajada, por otra, y algo avergonzada por otra. Aunque esto último no sé exactamente porqué; era como si estuviese intentado “provocar” algo. ¿Por qué, si no, había entrado en la sala?. Marcos también es atractivo. Algo menos alto que Jorge, con el pelo largo rubio oscuro que, en ese momento, llevaba recogido en una cola; con perilla y también se notaba que hace deporte. Jorge seguía trabajando, masajeando el cuerpo de Marcos. Llevaba una toalla que tapaba su culo y, sin esperármelo, Jorge se la quitó. “Es un masaje completo”, dijo… Mientras lo masajeaba, me miraba de forma rara, con picardía, y me sonreía. Pensé que lo mejor sería irme fuera. La cosa se estaba calentando demasiado. Pero algo me dijo que me quedase. No sabía lo que iba a ocurrir allí esa tarde pero, fuese lo que fuese, quería y deseaba que pasase… El culito de Marcos es. Mmmm… debe de practicar nudismo, como Jorge, pues no tiene ninguna marca. Su culo, como decía, está bronceado como el resto de su cuerpo, es redondo y parecía duro y firme. Vamos, un culo que te da ganas de tocar. Jorge no paraba de sudar. Realmente, lo he comprobado, es un trabajo más duro de lo que parece, pues requiere un gran esfuerzo físico. ...
... Me acerqué a él, comencé a desabrocharle la camisa (una especie de bata) y se la quité. Me encanta ver su pecho desnudo, casi siempre que me da un masaje, se la quita. Así que estaba acostumbrada. Y volví a mi sitio. La estancia era totalmente acogedora, aunque pequeña. Con la camilla a un lado, una alfombra azul marino con dibujos en color dorado, el diván en el que yo estaba sentada frente a la camilla y un par de armarios y estanterías donde tiene todos sus productos. Dependiendo del tipo de masaje, utiliza velas aromáticas, que las distribuye por toda la habitación. Me encantan las velas. Así, el aroma de éstas, la semipenumbra y el olor de los aceites que utiliza para trabajar, unido a su presencia, últimamente me ponen muy cachonda. De hecho, en más de una ocasión, me he sentido muy avergonzada tras notar lo mojada que estaba. Tanto que incluso una vez, al levantarme para vestirme, me di cuenta de que el papel que ponen en las camillas, estaba mojado!!! Creí morir de la vergüenza y me ruboricé de tal manera que, evidentemente, él se dio cuenta; Aunque tan discreto como es, nunca me ha dicho nada. Tal vez tampoco sea la única a la que le pase. Trabaja muy bien. Sus manos son fuertes y grandes pero, al mismo tiempo, delicadas, imprimiendo la fuerza necesaria en cada momento. No deja un milímetro de tu cuerpo sin masajear, sin “trabajar”, como él dice. Es verdaderamente delicioso y placentero. Así lo hacía con Marcos, centrándose ahora en su culo. Llenó sus manos de ...