1. Un masaje completo con un final excitante


    Fecha: 24/03/2025, Categorías: Control Mental, Autor: MariVillabos05, Fuente: TodoRelatos

    ... aceite (ya todo su cuerpo brillaba por estar bañado en él), un aceite que olía como a canela, pero muy suave; y siguió masajeando, estrujando, apretando.
    
    Me quité el suéter; tenía mucho calor. Con Jorge tenía ya suficiente confianza (ya me había visto varias veces desnuda) y el otro chico tenía la cabeza girada de espaldas a mi. Y, al cabo de un momento, me sorprendí a mi misma acariciándome, metiendo mis manos, una en mi sujetador y la otra por debajo de mi falda. Noté como Jorge me miraba, pero me era indiferente y vi que a él le gustaba. Entonces, el otro chico se dio la vuelta, quedando tumbado boca arriba. Lo que verdaderamente me sorprendió fue ver que su pene estaba erecto. “Así que Jorge no solo tiene este efecto en mi… mmm”, pensé. En ese punto, era una tontería ir con remilgos. Los tres deseábamos algo y aquello no podía parar ahora. Me acerqué a Jorge y, muy pegada a él, le di un largo y húmedo beso. Nuestras lenguas jugaban, mientras notaba su gran erección, su pene luchando por salir de sus pantalones. Se los quité, con una mano y le di una gran y húmeda lamida, un “aperitivo”. Marcos se había incorporado en la camilla y tocaba su pene. El suyo era más largo, aunque no tan grueso. Y los dos estaban depilados casi por completo. Y me dije que quería probar los dos. De eso no cabía duda. Me incliné sobre Marcos y también le besé, al tiempo que mi mano acariciaba su miembro, tan erecto, tan duro. Una de las cosas con la que fantaseaba últimamente, era ver a dos ...
    ... hombres tocarse, acariciarse.
    
    Quería que Jorge terminase de desnudarme y, mientras lo hacía, no parábamos de besarnos. Desabrochó mi sujetador, lo tiró y acercó su lengua a mis pezones, que estaban muy duros. Chupó, lamió, mordisqueó, me hacía estremecer. La verdad es que sentía mucho placer sólo con eso. Mis pechos son una de las cosas de mi cuerpo de las que más orgullosa me siento. Quizás sea esa la razón. Su lengua siguió bajando; desabrochó mi falda, que se deslizó rápidamente por mis piernas. Pasó su lengua por mi sexo, pero por encima de mis braguitas, al mismo tiempo que agarraba mis nalgas. Sin quitarme aún las bragas, metió un dedo que deslizó suavemente por mis labios y me susurró al odio: “Cariño, estás increíblemente cachonda, y así también me pones tú a mi; así que, prepárate para gozar y sentir tanto placer como nunca has sentido en tu vida”… y metió su dedo en mi coñito y su lengua en mi boca, lo que me hizo soltar un gemido bastante audible. Mmmm…
    
    Algo que en el sexo me gusta extremadamente es comer la polla de mi amante. Perdón por al expresión, pero no encontraba una mejor forma de decirlo. Además, me estoy empezando a calentar al recordarlo y mi “lengua” se suelta. Como ya he comentado, hablábamos de todo. Es una persona con la que he hablado de cosas muy íntimas. De hecho, incluso a veces él me ha contado sus “historias” y yo las mías. Y en los últimos tiempos, hablábamos de fantasías, sobre todo él. Una vez me confesó que en varias ocasiones había ...
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