1. Mar Sensual: Sandro, el de tierra caliente


    Fecha: 27/03/2025, Categorías: Grandes Relatos, Autor: MarCaliente, Fuente: CuentoRelatos

    Esta historia sucedió cuando tenía 35-36 años, período en el que estaba dejándome envolver por el sexo furtivo, la infidelidad, mi derecho como mujer a tomar decisiones desde mi perspectiva, estaba disfrutando mucho esos momentos. Amaba a mi esposo, cuidaba mi trabajo y mi imagen, era responsable en todas las áreas de mi vida, pero también disfrutaba el sexo fuera de mi relación marital. En la oficina seguían las insinuaciones de parte de compañeros de trabajo y aunque ya había tenido relaciones con varios de ellos, ninguno había sido indiscreto ni generaron situaciones que hubieran despertado dudas sobre mi imagen y mi reputación. Al contrario, seguían pensando que era inalcanzable y seguía siendo la atracción de algunos de ellos, una mujer a la que deseaban. Insisto, no soy Miss Universo, pero soy una mujer atractiva, madre de dos hijos, interesante, fiestera, trabajadora y sensual en el vestir. Estas características son las que llaman la atención de los demás.
    
    Con una actitud típica, algunos compañeros de trabajo me buscaban para proponerme salir a comer o ir a bailar, pero a muchos los rechacé porque eran el clásico macho vulgar, misógino y chismoso. En algunas ocasiones les señalé y reclamé de manera puntual la forma en cómo se dirigían a mis compañeras, actitud que les incomodaba, por lo que molestos, algunos dejaron de insistir.
    
    A la oficina, varios meses atrás, había llegado un nuevo jefe que en un principio no tenía relación directa con mi área de trabajo. ...
    ... Ocasionalmente me lo encontraba en el pasillo, pero sin intercambiar nada más que el saludo. Me enteré que era un sangrón que se creía mucho, desde el punto de vista intelectual ya que físicamente no era un Adonis, era un típico nerd. Sin embargo, la dinámica del trabajo me llevó a que en una ocasión tuviera que colaborar con él en un proyecto. Ahí confirmé lo que decían; sin embargo, no le permití manifestar esa actitud hacia mí. Desde el inicio marqué el límite al respecto.
    
    Al principio él se incomodó, sobre todo porque una mujer le ponía límites en la forma de como dirigirse y poco a poco se fue adaptando y respetando mi forma de ser. Cuando se dio cuenta de que leía el periódico que el mismo consultaba, que escuchaba buena música, que me veía leer libros en mis ratos libres, pero sobre todo cuando se enteró de que tenía una licenciatura, cambió de actitud y comenzó a tener un trato diferente hacia mí. Así, poco a poco nos fuimos conociendo más de cerca. Su nombre era Sandro, casado, con dos hijas pequeñas, de Guerrero, urbanista y le gustaba mucho la política. La mujer que le empezó a interesar era casada con dos hijos muy afable y nada tonta.
    
    Con el paso del tiempo la relación se fue estrechando debido a que a él lo cambiaron a mi área, pero sin llegar a ser de amistad. En la oficina nadie lo soportaba por sus poses de intelectual, pero como era el jefe lo tenían que aguantar. A mí también me chocaba esa actitud, pero sobre todo cuando manifestaba su idea de lo que ...
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