1. Trío con mi esposo y el caleño


    Fecha: 01/04/2025, Categorías: Infidelidad Autor: andrea, Fuente: TodoRelatos

    ... de mi raja y le dije que me lo entregara en la cara, me senté en el piso y mis dos machos se comenzaron a pajear en mi cara, chorros y gotas de semen me cubrieron los ojos, nariz y escurrían sobre mis tetas y estómago, con mis manos me los untaba en la cara, cuello, tetas y por donde escurrieran esos ríos de semen caliente y espeso.
    
    Nos duchamos los tres con agua tibia, los ayudé e enjabonar y acariciar a mis dos sementales, volvimos a la cama, me acosté en medio de los dos machos, en el mismo puesto que lo hiciera mi esposo con sus dos hembras, así quedamos dormidos por efecto del licor y del esfuerzo de esos dos polvos muy generosos que me entregaron esos dos sementales.
    
    Cuando desperté en la mañana me vi volteada hacia el caleño, le tenía mi brazo derecho sobre su pecho y mi pierna encima de las suyas, él estaba boca arriba, con mi mano derecha recorrí su pecho y estómago, como la mayoría o todos los hombres el caleño estaba con una parola inconscientemente, es decir estaba medio dormido con su verga bien templada, se la agarré y éste reaccionó abriendo sus ojos, un shit suave se escapó de mis labios, se lo agarré nuevamente para evitar que se bajara esa fortaleza, se lo frotaba con mi mano pajeándolo, mientras nuestros labios se fundían en un beso apasionado.
    
    Giré mi cabeza para mirar a mi esposo, él estaba profundo, roncaba plácidamente dándome la espalda, me di la vuelta con suavidad mientras sacaba mis nalgas hacia atrás para que el caleño me penetrara ...
    ... nuevamente, con su mano en la verga la hacía repasar la raya de mis nalgas y mis labios vaginales como eligiendo en cual hueco de esos lo iba a meter, yo me pasaba mi mano por entre mis piernas para lubricar un poco mi vagina, mientras mi esposo dormía profundo,
    
    Eligió mi vagina y lo dejó penetrar mientras yo le ayudaba a encontrar una posición más cómoda para los dos, tal vez por el momento o la incomodidad en unos cinco minutos el caleño me apretaba mi cintura para bombear su leche dentro de mi humanidad, las últimas gotas las untó en la raya entre mis nalgas y ojo del culo, hermoso recuerdo.
    
    Me acomodé nuevamente y abracé a mi esposo, sentí un beso del caleño en mi espalda y unas cosquillas suaves al hundir sus dedos en mi costado, moví a mi esposo para que se despertara, cuando vio al caleño parado vistiéndose se alcanzó a asustar, seguramente al no recordar lo ocurrido la noche anterior, pero luego se tranquilizó.
    
    Mi esposo se levantó y fue al baño, cando regresó se vistió, me despedí de mano del caleño con mi cara arrimada a la suya, ya no hubo besos, el acuerdo se terminaba en ese momento, le advertí esto no ha ocurrido nunca, espero que sea caballero y honre su palabra de guardar silencio, mi esposo le dijo, yo confío en usted. La promesa del caleño nos dejó con cierta tranquilidad, aunque en el fondo yo sabía que el caleño no iba a decir nada, confiada en las muchas veces que nos hemos visto.
    
    Mientras mi esposo acompañó al caleño a la puerta de la calle, fui a ...
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