1. Caléndula en Oriente


    Fecha: 03/04/2025, Categorías: Dominación / BDSM, Autor: Anejo, Fuente: TodoRelatos

    Caléndula en Oriente.
    
    El reencuentro de Caléndula y Basilé había sido romántico y amoroso, además de muy efusivo en lo sexual. Basilé seguía estando en plena forma y había practicado con todas las prostitutas de la Latina, incluída Jazmín. De Caléndula, ya conocen los lectores la ejecutoria y si no, que se lean los capítulos anteriores.
    
    Pero la pequeña oriental no podía reprimir sus deseos de excitar a los hombres. Aunque estaba en el servicio de cocina, aprovechaba cualquier excusa para ponérsela tiesa a los clientes. A veces se acercaba a ellos cuando servía unas tapas, vertía un poco de salsa en el pantalòn y luego se arrodillaba a frotarles la bragueta, con la boca a pocos centímetros del creciente bulto de los masculinos pantalones.
    
    Basilé se dio cuenta pronto de los manejos de Caléndula, pero esperó un poco para asegurarse de la desvergüenza de su amante. Cuando ya no le cupo duda alguna, reunió a algunos de los clientes, a los que Calèndula había provocado, en una sala.
    
    Les quiero pedir perdón en nombre de esa pequeña zorrita que se dedica a ir calentando a los hombres.
    
    No queremos perdonarla, Basilè, queremos follarla - afirmò un orondo banquero de gruesas patillas.
    
    Eso no es posible, don Nicanor. Calèndula es mi novia y no tolero que la usen otros hombres. Sin embargo, creo que merece ser castigada y ustedes deben ser compensados por las molestias, así que he pensado en ofrecerles un pequeño espectáculo.
    
    Basilè salió un momento para volver con ...
    ... la pequeña Calèndula.
    
    Has sido muy descarada excitando a estos hombres - la reprendió - Ahora recibirás tu merecido a manos de los mismos de los que te has burlado.
    
    No voy a dejar que me castiguen cuatro viejos verdes - afirmó la chica con descaro - me vuelvo a la cocina ahora mismo.
    
    Nada de eso. Te quedas aquí - Basilé tenía preparada una soga muy larga y la pasó por el cuello de su amante.
    
    Luego sujeto sus muñecas y tobillos y colgó el cabo de una viga, de manera que Caléndula quedó inmovilizada y casi colgada del techo, aunque sus pies se apoyaban en el suelo.
    
    ¡Cerdos! Si Rosita se entera, os arrancará el pito y se lo dará a los perros.
    
    Te equivocas. Rosita me ha autorizado a corregirte - espetó Basilé con determinación - Vamos, señores. Desnuden a la gamberra esta y empiecen a zurrarle a su gusto.
    
    Los cuatro caballeros se apresuraron a cumplir con lo indicado. Ella se retorcía de rabia, pero pronto estuvo expuesta en todas sus intimidades a la lujuriosa mirada de los clientes.
    
    Sus tetas son muy firmes, y mucho más grandes de lo que parece vestida.
    
    Miren ustedes cómo se atiesan sus pezones cuando las pellizco.
    
    Basilé ¿podemos comprobar sus humedades íntimas?
    
    ¡¡Noooo!! ¡Viejos depravados! ¡¡No me toquéis!!
    
    Por supuesto, señores. Pueden ustedes frotar su almejita. Seguro que se van a mojar los dedos.
    
    ¡Dios bendito! Parece un tazón de sopa caliente.
    
    Tiene razón, don Hilarión.
    
    Los cuatro hombres se divertían como niños pellizcando, ...
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