1. Infiel por mi culpa. Puta por obligación (42)


    Fecha: 10/06/2025, Categorías: Grandes Relatos, Autor: DestinyWarrior, Fuente: CuentoRelatos

    ... hecho. No obstante, Mariana, yo pretendía con ello, odiarte. Hacerlo con todas mis fuerzas, para que fuera más fácil dejarte, pero si no lo pude hacer antes, porque te amaba con el alma, ahora mucho menos te odiaré, porque no te acobardaste y, además, porque aún te sigo amando. Te perdono amor mío, y comprendo que olvidarte será imposible, y por supuesto que todo tu pasado, me seguirá causando pena, y las dudas, permanecerán.
    
    —Wow! Eso fue toda una declaración de amor. ¿Y su señora que le respondió? O, ¿se quedó callada ante lo que usted le explicó?
    
    —Obviamente, se estremeció, pero apoyada sobre la baranda de madera con ambas manos, me respondió…
    
    —¡Nos haremos falta, cielo! Será inevitable. Me echarás de menos, pero yo te extrañaré todavía más. Y, sin embargo, estaremos juntos, porque aun estando separados físicamente, estoy segura, muy segura de que vamos a ver crecer a nuestro Mateo, a tu loquito del alma, y en él, verteremos todo el amor que nos tuvimos, y el nuestro siendo antiguo, persistirá cuando estando a solas, cada uno nos pensemos.
    
    —Se me atragantaron las palabras, y el llanto, ese que tanto me esforzaba por detener, fluyó libremente. Por lo tanto, no tuve más que hacer, sino agachar la cabeza e irme de aquel hotel, lo más rápido que pude.
    
    —Esa es la parte más difícil de una despedida, arquitecto. ¡Dígamelo a mí! Querer detenerse, darse la vuelta y regresar, pero a la vez, analizar y determinar que lo mejor es dar el siguiente paso y luego el otro, ...
    ... avanzar y dejar volar.
    
    —Efectivamente Rodrigo. El caso es que finalmente llegamos con bastante retraso al aeropuerto y…
    
    —¿Llegamos?
    
    —Sí, todos. Ya sabes. Se corrió el rumor de mi partida y como decía mi abuela.: «¡En casa chiquita, se escuchan y se huelen todos los pedos!».
    
    —Mientras terminaba hacer el check-in en el counter de la aerolínea, recordé aquel encargo y salí caminando apurado por los pasillos, para ubicar la tienda más cercana para conseguirlo. Y luego la vi desde lejos, despidiéndose con abrazos y bastante llanto, por parte de Maureen, e igualmente de Kayra. Yo caminaba a espaldas de mi «Brother». A Mariana, entre risas, por alguna de las acostumbradas bromas que suele hacer Eric, se le colorearon las mejillas, y le daba un par de besos por adiós, mientras Pierre le alcanzaba un pañuelo para que secara sus lágrimas. Hasta que ella, al verlo, se abalanzó a los brazos abiertos de William, y tras él, me vio.
    
    —¿Camilo? ¿¡Qué haces tú por acá!?
    
    —Recordé que a Mateo le hacen falta algunos crayones, y también le conseguí este set de marcadores con punta pincel. Se parecen mucho a los que usas. De seguro que se pondrá muy feliz. —Le respondí y se los enseñé. Ella estiró su mano para recibirlos, pero no se los entregué y los guardé dentro de mi mochila Wayuu.
    
    —Entonces, arquitecto, finalmente me hizo caso.
    
    —Por supuesto. Ese es el segundo mejor consejo que me has dado, Rodrigo. Luego Mariana, se dio cuenta de que a mis espaldas llevaba colgado un ...
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