Un combate y una fiesta (y III)
Fecha: 10/08/2025,
Categorías:
Dominación / BDSM,
Autor: Aquemenida, Fuente: TodoRelatos
Capítulo 9
Karen iba a exigir el cumplimiento punto por punto de aquel secreto acuerdo.
Un par de meses después el entrenador tuvo que explicárselo a sus cuatro luchadores. Estos lo escucharon incrédulos, y en un principio se negaron. Pero su entrenador, que al final era su líder y referente, había empeñado su palabra. Y había que saber perder, les dijo.
Sin dudar en ningún momento de la victoria de Marcus, el entrenador había acordado antes de la pelea con la entrenadora Karen que en caso de victoria de su pupilo, las luchadoras de Karen irían al campeonato estatal, pero como animadoras de su muchacho. Pero en caso de victoria de Susy, serían los chicos luchadores de Sto Tomás los que irían de animadores a la fiesta de fin de curso de Sta Gracia.
Y aquel sábado soleado, los cuatro chicos bastante mohínos y reticentes acudieron acompañados de su entrenador a la finca donde estaban las instalaciones del colegio Sta Gracia, a cuya entrada les estaban esperando la tutora Rochel y la entrenadora Karen.
El entrenador Pauler se despidió escuetamente de ellos y se dirigió apesadumbrado hacia una casa a la derecha, acompañado por la entrenadora Karen.
Ellos se quedaron con la sra Rochel, que los recibió con una sonrisa complacida. La sra Rochel era una mujer que rondaría los cincuenta años. Llevaba una blusa blanca en la que abultaban sus grandes tetas, y una falda larga que se ajustaba a unas caderas anchas. Les indicó que la siguieran y los condujo hacia uno de ...
... los edificios.
Una vez dentro atravesaron un pasillo y la tutora les señaló una puerta:
“Ese es el vestuario. Ahí tenéis vuestros uniformes de “animadores””
Los chicos abrieron la puerta y entraron. La sra Rochel se quedó afuera. Poco después la puerta se abrió y uno de los luchadores, Randolf, asomó la cabeza y dijo:
“Pero aquí solo hay…”
La sra Rochel cortó expeditiva:
“Hay exactamente lo que os tenéis que poner. Y rápido, que no tenemos todo el día”.
Diez minutos después los cuatro chicos salieron del vestuario. La srs Rochel los miró de arriba abajo divertida e interesada. Aquellas espaldas anchas, aquellos cuerpos atléticos y poblados de músculos, resaltaban más en comparación con el pequeño tanga rojo con una especie de pompón en la parte trasera que era toda la ropa que llevaban puesta. La sra Rochel se recreó la vista y sonrió.
“Vamos, os están esperando” dijo.
Accedieron por la puerta que les había indicado la sra Rochel y salieron a un escenario, en un salón no muy grande. Frente a ellos estaban sentadas las chicas de Sta Gracia que prorrumpieron en gritos y silbidos cuando los vieron entrar en el escenario “¡Fiu fiuuuuuuuu!” “¡Siiiiiiii!”
En el escenario con un micrófono estaba como maestra de ceremonias Susy. El campeón Marcus la vió, contempló sus poderosas y rotundas piernas bajo aquella falda corta, y se estremeció de miedo. Esas piernas le habían golpeado hasta dañarlo duramente, tanto física como psicológicamente. Su mente le hacía ...