1. Un combate y una fiesta (y III)


    Fecha: 10/08/2025, Categorías: Dominación / BDSM, Autor: Aquemenida, Fuente: TodoRelatos

    ... trajeron entre risas hacia el escenario. Julia estaba absolutamente ruborizada y cohibida y apenas acertaba a levantar los ojos. Miraba a hurtadillas al objeto de sus sueños que ahora estaba ahí, desnudo y a cuatro patas, con la polla y las pelotas colgándole por detrás. Y que tenía una expresión de espanto y sometimiento.
    
    “¡¡Rompele el culo Julia!!” le gritaron tres o cuatro chicas. Julia solo acertaba a decir “No…no… dejadme” e hizo un amago de intentar marcharse.
    
    Pero Sandra percibió una duda, una falta de convencimiento en aquel afán de marcharse. Insistieron y Julia no se decidía, pero tampoco se iba. Marcus la miraba desde abajo absolutamente humillado y sin saber qué esperar.
    
    Sandra tomó la iniciativa. Junto con Susy colocaron el dildo atado al pantaloncito de Julia y la situaron detrás de Marcus. Ella aún se resistía pero ya estaba en posición.
    
    Marcus no podía creerlo. Aquella chica que se azoraba solo porque él le hablara, que le lanzaba miradas furtivas y avergonzadas en las comidas campestres, que admiraba cada uno de sus gestos… estaba ahí a punto de romperle el culo.
    
    La empujaban para que se lanzara, pero pronto no hubo necesidad. Miró ese culo granítico y esa montaña de músculos que era la espalda de Marcus y se decidió. Empezó con cuidado, como quién coge una flor frágil y tiene miedo de quebrarla… pero enseguida todo cambió… La expresión de Julia se tornó mas desinhibida y sus ojos se encendieron. Comenzó a encular al campeón con una frecuencia ...
    ... incontenible, entre la sorpresa y los ánimos de las otras chicas.
    
    “¡Reviéntale el culo Julia!”
    
    Entre tantas voces apenas oía las súplicas y los lastimeros quejidos de Marcus, cuyo cuerpo se desencajaba con cada acometida. Pronto Julia acompaño el ritmo con cachetadas en el culo del doliente Marcus, cachetadas tan fuertes que parecía se lo iban a dejar en carne viva.
    
    Los compañeros de Marcus no corrían mejor suerte. A Gus lo habían tumbado boca arriba inmovilizándolo en el suelo y le habían atado un cordel a la polla y las pelotas, cordel que subía hasta una anilla. Cada chica cogía una carta con una hora del reloj, y tenía que dar tantas “campanadas” con el cordel como horas marcaba la carta. Una chica de piel muy blanca, ojos negros y boca pequeñita, sacó las doce. Tiró con tanta fuerza de cada una de las campanadas que los gritos de Gus debieron oírse en toda la comarca.
    
    Pero eso no fue lo peor para él.
    
    El pánico se apoderó de su rostro cuando vio acercarse a una chica que no podía contener una risa nerviosa… ¡era su hermana! La hermana de Gus iba a un curso inferior, pero las chicas del último curso le habían dejado asistir a la fiesta porque se había enterado de que su hermano actuaba de animador, y no quería perdérselo.
    
    Se acercó con otra chica, sin abandonar su risa entre nerviosa y divertida. Nunca había visto la polla y los huevos de su hermano. Sí lo había visto a veces en calzoncillos, pero nada más. Y ahora lo tenía ahí en el suelo, atado por la ...
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