La cantante (parte 1)
Fecha: 16/08/2025,
Categorías:
Infidelidad
Autor: Lanfasone, Fuente: CuentoRelatos
... que dejaba los delicados dedos de sus pies al desnudo, sus uñas eran casi blancas, tenía un andar felino alucinante, era como una pantera. Vislumbré su pulsera del tobillo.
–Por cierto, eres alta ¿Cuánto mides?
–1,71 ¿Y vos?
–1,80 –dije
–Nos separan nueve centímetros –dijo ella, por momentos me parecía cándida como una niña
–Nueve centímetros y nueve años también –dije
–Yo creo que la edad no importa, si se es joven de espíritu –dijo ella
Hasta ese lugar común, dicho por ella, me pareció encantador.
La tomé de los hombros y la besé, se dejó hacer, el calor y el sabor de sus labios eran un néctar de los dioses.
No podía creer estar besando a esa diosa inalcanzable con la que me había hecho tantas pajas durante el crucero.
–Javier, lo que si… quiero ir despacio…
–¿Ir despacio?
–Si teneme paciencia… fueron muchos años con Mati y todavía… como que estoy haciendo el duelo ¿sabés?
–No hay prisas cariño, yo no tengo ningún prisa –quise volver a besarla, pero ella apoyó su cabeza en mi hombro.
–Vayamos lento… por favor… –dijo
Tomamos unos cafés, luego, ella me preguntó más cosas sobre mis hijos y mi trabajo.
M confesó que estaba un poco cansada del trabajo de la música, que incluso desde el punto de vista económico notaba la ausencia de su ex pareja.
–Antes no dividíamos el dinero, todo entraba al mismo pozo –dijo
–Puedo aprender a tocar el piano –dije, nos reímos
–Además, me sentía protegida con él, siempre canté con él, ...
... desde chica y los tipos como sea, al saber que él era mi pareja
–En cambio ahora hay cada pesado que… –dije bromeando
–No lo digo por vos… vos sos divino pero hay cada uno… hay cada hijo de puta en esta vida –dijo, yo miraba obnubilado el canalito de sus tetas, eran realmente exageradas y morenas, la forma de sus cejas tan densas y a la vez tan delicadas, me iba costar mucho ir despacio con ella.
Nos volvimos a besar, un breve pico en los labios y al sentir la punta de su lengua en mis dientes, tuve una tremenda erección.
Fue dejarla en el portal de su casa y llegar a mi piso y masturbarme frenéticamente, lo que me ponía esta argentina era algo bestial, me corrí sobre el sofá a los gritos, pensando en ella.
Luego ese sábado por la noche, fui a escucharla cantar, ella parecía contenta con la situación, en esos descansos luego de los cuarenta y cinco minutos venía a sentarse a mi mesa.
Y yo, por dios, miraba ese cuerpazo y pensaba que pronto sería mío y me ponía malo.
Esta vez llevaba un vestido azul marino que la ceñía como un guante, falda larga con abertura lateral que dejaba ver esa piernaza morena hasta el muslo, abombado, musculado.
Y esos pechos que eran como si la naturaleza se hubiese empeñado en cargar a esa pobre niña cono todos los dones posibles.
Y esa boquita de la que ya había probado su sabor, cuando acercaba el micrófono a sus labios no podía dejar de imaginarla chupando mi polla con esos labios llenos.
Me sentía un poco culpable de ...