1. La consulta del cardiólogo terminó con la psicóloga


    Fecha: 23/08/2025, Categorías: Hetero Infidelidad Intercambios Autor: Felix69, Fuente: SexoSinTabues30

    ... y brincar como si estuviese saltando la cuerda (pienso que excesivamente). Mis tetas brincaban y el pene del doctor quería escapar de sus ropas, entre la apertura de la bata, lo cual me hizo mojarme.
    
    –¿Estas pruebas de esfuerzo incluirán “lagartijas”? –pregunté sinceramente y él sonrió evitando la carcajada.
    
    –No, aunque sería interesante verla así –dijo cerrando el último botón de su bata para que no se delatará más el salto que había dado su pene cuando vio la humedad en mis pantaletas, mientras me quitaba los instrumentos de medición, particularmente el que medía la presión, pues rozó varias veces mis tetas–. Según todo lo anterior, usted está muy bien. Pediré que le hagan algunas tomografías, lo cual nos indicará si fueron algunos micro infartos cerebrales o no.
    
    –Todos mis desmayos han sido al terminar un orgasmo –dije como aclaración–. ¿Eso da infartos cerebrales? –pregunté.
    
    –¿Seis o siete veces ha tenido orgasmos en estos cuatro meses? –preguntó, dejando ver que eran pocas veces.
    
    –No, he tenido muchos y muy bellos en este tiempo, tanto con mi marido como con otro amigo –dije, dándome cuenta que metí la pata al declararme infiel–. Pero sólo en unas pocas me ha pasado lo de los desmayos.
    
    –Antes de ese tiempo, ¿había hecho el amor con su amigo u otra persona que no fuera su marido? –preguntó directamente
    
    –No –dije brevemente.
    
    –¿Los desmayos han sido sólo con el amigo? –preguntó.
    
    –No. Con ambos, pero iniciaron con mi marido –dije, pero ante su ...
    ... silencio y su mirada fija en mis ojos, tratando de inquirir cómo, le conté cómo iniciaron.
    
    La verdad, es que al principio me sentí cohibida, pero luego me deslengüé y conté con detalle las otras veces en los que me ocurrió. El médico me escuchaba fascinado apretándose eventualmente el monte de una manera discreta y terminó diciéndome que esperaría los resultados de las tomografías, pero que anticipaba que al parecer el asunto no era fisiológico.
    
    Después de llevarle las tomografías indicadas por él, las miró detenidamente y me empecé a aflojar los botones de la blusa porque pensé que volvería a auscultarme. Él se dio cuenta y miró cómo me abría la blusa. “¿Qué tiene?”, me dijo sin dejar de ver mis pezones pues la tela del sostén tenía cierta transparencia. “¿No me va a examinar?”, pregunté. “Créame que me fascinaría verla como en la cita anterior, pero no es necesario para la consulta”. “Bueno”, dije, pero no me cerré la prenda. “Gracias, así está bien”, dijo y me guiñó un ojo, por lo que ya no me abotoné, yo también estaba caliente al ver sus reacciones.
    
    Me dijo que no había nada anormal en mi masa cerebral, «Quizá sólo sea la emoción nueva» (la de estrenarme como infiel) y que, como no podía saber qué cosas me ocurrían con esta novedad en mis costumbres, aunque sospechaba lo qué más motivaba a mi amigo, me recomendaba acudir con un psicólogo, aunque quizá no fuera necesario. Le pedí que me remitiera a alguien competente “Sé que a veces tardan meses o años”, dije con ...
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