Dr. PEDIATRA
Fecha: 24/08/2025,
Categorías:
Gays
Autor: Lobato69, Fuente: SexoSinTabues30
... piernas, la cara, el pecho y el vientre; entonces con su otra mano, también comenzó a acariciarse. Apango impedía que se tocara sus genitales, en cambio le indicó que recorriera su cuerpo, incluso los pies. Adán sentía agradable al tocar las diversas partes de su anatomía. Y no solo eso también se le indicó que intentara besarse y probar con su lengua las partes que pudiera alcanzar. El niño logró alcanzar sus axilas y pezones y además de sus piernas y pies; lejos de sentir asco sintió interés por probar los distintos sabores de su cuerpo.
—Amigo, vas a descubrir que hay partes más sensibles que otras.
Bajo la guía del hombre, Adán exploró sus pezones con ambas manos y ombligo y finalmente llegó a sus nalgas. El hombre le ordenó que no solo frotara sino que pellizcara y que agarrara con firmeza. Realmente era muy rico; por iniciativa propia, él continúo masajeando su generoso y firme trasero mientras que con su mano derecha volvía a atender sus pezones.
—Con este dedito vas a recorrer tu culito —. Dijo el doctor al momento de apoderarse de una de las manos del chico —Separa bien tus piernas.
Adán recorrió la raja entre sus nalgas, era un sitio caliente y húmedo e inevitablemente llegó a su ano, al que reconoció por lo arrugado.
—Métete un dedo, hazte gozar
El niño metió su índice pero la sensación no era nada especial, más bien le pareció algo sosa.
—Hasta el fondo, mueve tu dedo como si buscaras algo.
El chico obedeció y sí la sensación empezaba a ...
... ser agradable. Ahora el hombre le ordenó que con su mano libre sujetara firmemente su pene y empezara un movimiento de arriba abajo. También le indico que sus testículos necesitaban atención. Adán se las ingenió con sus dos manos para atender todas sus zonas erógenas. La calentura llegó a tal grado que el chico olvido todo concentrado en su propio placer. Hacerse el amor era algo muy sabroso. Hasta ese momento Apango no había dejado de grabar todo lo que Adán hacía; pero entonces colocó su cámara en un sitio estratégico y programo en automático. Rápidamente se despojó de sus ropas de médico. Adán lo miró sorprendido; no era la primera vez que veía un hombre desnudo pero sí la primera que miraba un pene, tan grande y peludo, totalmente erecto. El doctor se colocó entre las piernas del niño y se apoderó de su pito. El hombre sonriendo le dijo:
—Amigo, tienes verga de niño pero te aseguro, en unos años vas a tener un bate entre las piernas. Hoy te voy a enseñar a mamar.
Apango inició por besar tanto el pito, que no había perdido su dureza, como los huevos de Adán. Y después de recorrerlo con su lengua, inicio a chupar el falo con deleite para luego regresar a los testículos y de vuelta al pito. Adán intentaba ver todo lo que le hacía el doctor, pero éste le ordenó que se recostara. El chico solo se dejó hacer. Las tiernas caricias habían quedado atrás ahora parecía que el hombre quería devorar sus genitales, ahora el placer era más intenso. Entonces el doctor elevo las ...