-
Mentis : (Capítulo 9 Comunidad de fuego)
Fecha: 28/09/2025, Categorías: Control Mental, Autor: Srxxx, Fuente: TodoRelatos
... él. No de golpe. De forma ceremonial. Lo montó con los muslos abiertos, su sexo rozando su ombligo, sus aros rozando su vientre. Luego inclinó el cuerpo y le apoyó los pezones en los labios. Él los besó. Al principio con timidez. Luego con hambre. Magdalena sonrió. —Eso es —susurró—. Al menos uno de vosotros no teme a su destino. Sus aros tintineaban como campanas de misa pagana. La habitación empezó a llenarse de sonidos húmedos, jadeos contenidos, el crujir de colchones, la respiración agitada de cuerpos que empezaban a romperse por dentro. En la esquina, Claudia miraba. De pie. Vestida. Los puños apretados. La puerta seguía cerrada. Y el aire… ya no le parecía el mismo. La cama ya no era una cama. Era un hervidero. Piernas entrelazadas. Dedos húmedos. Gemidos crudos. Coños empapados y pollas rígidas. Todo mezclado. Todo enredado. Todo entregado. Lucía cabalgaba a Daniel sin tregua. Se había inclinado hacia atrás, los pechos rebotando, el vientre tenso. Sus manos en los muslos de él, abriéndose más y más. La mirada perdida. Los labios entreabiertos. —Fóllame —jadeaba, sin filtros—. Rómpeme. Métemela como si fueras tú el dueño. Daniel la sujetaba por la cintura, su polla enterrada hasta el fondo, y no entendía por qué, pero se sentía el amo del mundo. Como si follarla fuera una especie de trono temporal que le pertenecía. Lucía no lo montaba por él. Lo montaba por Aurelio. Pero el cuerpo no distingue ...
... las causas. El placer era real. El deseo era puro. --- Sofía jadeaba, medio montada sobre Nicolás, besándole la cara, el cuello, la boca, la lengua… como si buscara beberlo. Su obsesión con la saliva era insaciable. Había chupado su barbilla, su pecho, sus dedos, sus labios… y aún no era suficiente. Frota su coño contra su muslo mientras se lame la palma. —Dame más —susurraba, agitada—. Más boca, más lengua, más baba… Nicolás, ya completamente fuera de control, metía los dedos dentro de ella sin pensarlo, con fuerza, con torpeza, con hambre. Sofía gimió como una gata salvaje. —Así… así… ¡lléname de ti! --- Alejandra seguía entre los muslos de Rebeca, que ya no era una roca. Ahora se arqueaba. Jadeaba. Se abría. La resistencia se había derretido en puro fuego húmedo. Alejandra le devoraba el coño como si lo adorara. Su lengua era obediente, técnica, precisa. Y sus jadeos… salían de la garganta. Pero entre sus piernas, bajo su vientre plano, el líquido preseminal brotaba de la jaula. Finísimo. Transparente. Resbalaba entre los barrotes metálicos, bajando por su escroto pequeño, apretado, mojando la sábana sin pudor. La polla atrapada palpitaba, inútil, castigada. Pero su cuerpo… disfrutaba. Y eso era peor. Y eso era mejor. --- Magdalena estaba montada sobre Javier como una bestia sagrada. Se inclinó hacia él, los pechos rebotando con cada embestida, los aros de sus pezones golpeando contra su pecho, ...