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Mentis : (Capítulo 9 Comunidad de fuego)
Fecha: 28/09/2025, Categorías: Control Mental, Autor: Srxxx, Fuente: TodoRelatos
... más. Y Nicolás… lo aceptó. El ambiente ya no tenía género. Ya no había líneas. Había carne, deseo, flujos, lenguas, dedos, culos, pollas, jadeos, babas. Todos con todos. Lucía montó a Rebeca con los dedos dentro. Alejandra se sentó sobre Daniel, empapándole el abdomen con su flujo encerrado. Javier y Nicolás se mamaban entre sí, uno encima del otro, entre gemidos bajos y empujones torpes. Menos Claudia. Claudia era de Aurelio. Y nadie se atrevía a tocarla. Ella lo sabía. Y él también. Ella se inclinó hacia él, con la voz rota de tanto gemir. —Me voy a correr contigo dentro —le dijo—. Solo contigo. ¿Lo entiendes? Aurelio la miró como si estuviera viendo una tormenta perfecta. Y asintió. Claudia se clavó sobre él con una fuerza final, el coño succionando con rabia, y gritó, larga, rota, corriéndose con un espasmo que le sacudió hasta los dedos de los pies. Y Aurelio, por primera vez esa noche, gritó con ella. Porque la fuerza de esa mujer no venía del control mental. Venía de su elección. Y eso… eso lo destrozó. La orgía seguía. Pero Aurelio ya tenía lo que no esperaba. Una diosa que se entregó… porque quiso. ------ Habían pasado tres días desde aquella noche. La casa de Aurelio - antes casa de magdalena y Lucía — parecía ahora un templo. No uno sagrado, sino uno pagano, de culto prohibido, de secretos compartidos entre cuerpos que ya no sabían si eran suyos o de Aurelio. Todos estaban ...
... allí. Claudia llegaba la primera y se iba la última. No como empleada ni como esclava. Sino como devota. Le brillaban los ojos cuando él hablaba. Se ofrecía sin pedir, se desnudaba sin ser ordenada, lo mamaba como si de ello dependiera su éxito. Y en parte, así era. Rebeca ya no cuestionaba. Jugaba a ser útil, divertida, brillante. Era la más creativa del grupo, pero ahora sus ideas pasaban por Aurelio como si fuera un filtro obligatorio. Se reía con fuerza cuando él hacía algún comentario, aunque no tuviera gracia. Lo tocaba al pasar. A veces, dormía allí. Daniel no decía mucho, pero estaba siempre. Obediente. Silencioso. Miraba a Aurelio como se mira a un maestro al que nunca se atrevería a desafiar. Nicolás era igual, pero menos disimulado. Lo admiraba. Se notaba. En cómo recogía sus cosas. En cómo asentía incluso antes de que Aurelio terminara de hablar. No por miedo. Por respeto. Por algo más animal. Y Javier… Javier era otra cosa. Se sentía parte del núcleo. Como si todo esto hubiera sido hecho para él. Era el más cercano, el más suelto, el más convencido de todos. Si alguien preguntaba quién era el brazo derecho de Aurelio, habría que girar la vista hacia él. Sabían del poder. Lo habían visto. Lo habían sentido. Pero no estaban allí por eso. O no solo por eso. Era el poder, sí. Pero también era el éxito. El dinero. La influencia. El sexo. El dominio. La idea de estar cerca del epicentro de algo inmenso. Algo nuevo. Habían sido bien ...